J Coupat -Burnel: Nos cansamos de comprender porque todo va mal.


Entrevista de Julien Coupat y Mathieu Burnel* (*ambos serían participantes de la invención del llamado "Comité invisible" o "Tiqqun. publicada en Le Monde 2k 19/04/2017, la traducción fue realizada por Denisse Alamillo que la subió a la publicación “Barrio Antiguo”, a quien le agradecemos mucho haberla compartido)
                              No tenemos ninguna razón de sufrir un  ritual que se                                     convirtió en algo tan evidentemente nocivo. Nos                                             cansamos de comprender porque todo va mal
                                                                           

« No tenemos ninguna razón de sufrir un ritual que se convirtió en algo tan evidentemente  nocivo.   Nos cansamos de comprender porque todo va mal.”
Esta entrevista fue publicada en el sitio de Le Monde el miércoles 19 de abril, es decir algunos días antes de la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas.

¿Cuál es su opinión sobre la campaña presidencial ?

Cual campaña ? No hubo campaña. Hubo una telenovela, bastante anhelante, llena de vuelcos, de escándalos, de tensión dramática, de suspenso. Mucho ruido, un poco de furor, pero nada que pueda perforar el muro de la perplejidad general.

No es que falten alrededor de cada candidato seguidores distintamente fanatizados dando vueltas  en su burbuja virtual. Pero este fanatismo mismo, solo le da mas peso al sentimiento de irrealidad política. Un grafiti dejado por la plaza de la Nation parisina después de la manifestación del 1ero de mayo del 2016 decía : « No habrá (elección) presidencial ». Basta con proyectarse por la mañana de la segunda vuelta para entender lo que este grafiti contenía de profético : cual será el nuevo presidente, será igual de  fantoche como el actual, su legitimidad a gobernar será igual de ausente, será igual de minoritario e impotente. Y no solo es por el extremo desgaste de la política, es ya imposible creer honestamente a lo que se hace y dice allí , los medios de la política son ridículos dado la profundidad de la catástrofe en curso. ?Que pueden hacer la política y su universo proclamador cuando se derrumban concomitantemente los ecosistemas y las subjectividades, la sociedad salarial y el orden geopolítico mundial, el sentido de la vida y el de las palabras ? Nada. Solo refuerza el desastre. No hay « solución » al desastre que vivimos. Pensar en términos de problemas y soluciones forma precisamente parte de este desastre : es únicamente una manera de preservarnos de todo cuestionamiento serio. No obstante, lo que el estado del mundo pone en tela de juicio no es solamente un sistema político o una organización social sino una civilización. Es decir nosotros mismos, nuestras maneras de vivir, de ser, de vincularnos y de pensar. Los payasos que suben a los estrados para alabar las « soluciones » que intentan poner en marcha una vez electos, solo le hablan a nuestra necesidad de ilusión. A nuestra necesidad de creer que existiría una especie de cambio decisivo que podría salvarnos principalmente de tener que combatir. Todas las « revoluciones » que prometen, solo están aquí para permitirnos no cambiar nada de lo que somos, no tomar ningún riesgo ni físico ni existencial. Solo son candidatos de la profundización de la catástrofe. Desde este punto de vista, parece que para algunos, la necesidad de ilusión es imposible de saciar.



Dice esto, pero jamas en una elección presidencial hubieron tantos candidatos que han prometido un cambio radical. ¿Cómo puede considerar como nada el entusiasmo levantado estas ultimas semanas por la candidatura de Jean Luc Mélanchon ?


Jean-Luc Mélenchon no es nada, pues lo fue todo, hasta lambertiste (pie de pagina :la corriente llamada lambertista es una corriente trotskista impulsada por Pierre Boussel alias Pierre Lambert representada por la Quatrième Internationale Lambertiste y presente en varios países del mundo). No es mas que la superficie de proyección de una cierta impotencia de la izquierda frente al curso del mundo. El fenómeno Mélanchon revela un acceso de credulidad desesperado. Tuvimos las experiencias de Syriza en Grecia o de Ada Colau en la alcaldía de Barcelona para saber que la « izquierda radical », una vez instalada en el poder, no puede nada. No hay ninguna revolución que pueda ser impulsada desde la cumbre del Estado. Menos aun en esta época donde los Estados están sumergidos mas que nunca antes. Todas las esperanzas puestas en Mélanchon tienen por vocación la decepción. Los gobiernos de « izquierda radical » que pretenden apoyarse sobre « movimientos populares » mas bien acaban con ellos, no con represión sino con depresión. La agresividad misma de los melanchonistas devela suficientemente su necesidad de convencerse a si mismos de lo que saben ser(es) una mentira. Buscamos convencernos tanto solo de lo que no estamos seguros creer. En efecto, nadie revolcó jamas un sistema respetando los procedimientos. Las elecciones no han tenido jamas la función de permitir a cada quien expresarse políticamente, sino renovar la adhesión de la población al aparato de gobierno y hacer que consienta su propia desposesión.  Solo son un gigantesco mecanismo de procrastinacion.  Nos evitan tener que pensar los medios y las formas de una revolución desde lo que somos, desde donde estamos y desde el lugar donde tenemos la posibilidad de actuar sobre el mundo.  Anadimos a esto, al igual que todas las elecciones presidenciales, una especie de resurgimiento enfermizo del mito nacional, de autismo colectivo que se figura una Francia que jamas ha existido. El plan nacional se convirtió en él de la impotencia y de la neurosis. Nuestra potencia de actuar se encuentra mas allá de este eslabón desbordado por todos lados.

Pero entonces, ¿qué propone usted , Dejar a Marine Le Pen acceder al poder ?

Es patente que Marine Le Pen tiene una función precisa dentro del sistema político francés : forzar por la amenaza que representa la participación a procedimientos a los cuales ya nadie cree. Hacer votar los unos y los otros « tapandose la nariz », derechizar hasta lo absurdo los términos del debate publico y figurar dentro del sistema político una falsa salida de el mismo- cuando forma parte de su estructura. Evidentemente, la cuestión no es salir del euro pero salir de la economía que nos convierte en ratas. Evidentemente, el problema no es la invasión de « extranjeros » sino vivir en una sociedad donde somos extranjeros los unos con los otros y hasta con nosotros mismos. Evidentemente, la cuestión no es restaurar una totalidad de empleo para todos sino acabar con la necesidad de hacer todo, y sobretodo cualquier cosa, para « ganarse la vida ». Evidentemente no se trata de « hacer política de otra forma » mas bien hacer otra cosa que política -pues es evidente que la política es, a todos los niveles, el reino del engaño y la artimaña. Ninguna revolución puede ser mas loca que el tiempo en el cual vivimos -el tiempo de Trump y de Bachar, el de Uber y del Estado Islámico, de la caza de Pokemons y de la extinción de las abejas. Volverse ingobernable no es ya un capricho de anarquista, se convirtió en una necesidad vital en la medida que los que nos gobiernan tienen -muy evidentemente- el timón de una nave que va en el abismo. Los observadores los mas mesurados admiten que la política se descompone, califican esta campaña de « escurridiza» para no decir « inexistente ». No tenemos ninguna razón de sufrir un ritual que se convirtió en algo tan nocivo. Estamos cansados de comprender porque todo va mal.

¿Piensa entonces que no hay nada que esperar de estas elecciones ?

Si, por supuesto : su desbordamiento. Hace un año, bastaron unos usuarios de youtube y otros cuantos estudiantes para lanzar un intenso conflicto que duro varios meses contra la “Ley del Trabajo”. Lo que se tradujo como enfrentamientos callejeros mostraba el extremo descrédito del aparato político, y por contragolpe el rechazo de dejarse gobernar. Creen que después de la forma de chantaje a la democracia que se vislumbrara por la mañana  de la  primera ronda electoral el asqueo hacia la política será menor que antes ? Creen que cada quien seguirá tranquilamente delante de su pantalla constatando la demencia del espectáculo de la política ? Que la idea de investir la calle con nuestros cuerpos en lugar de investir los candidatos de nuestras esperanzas no le va a venir a nadie ? Creen que esas elecciones tienen alguna oportunidad de calmar la inquietud de las almas ? Hay que ser muy ingenuo para pensar que la generación que se formo políticamente en el conflicto de la primavera pasada -y que no dejo desde aquel entonces de formarse mas- va a tragar esta superchería porque ahora les proponemos comer orgánico en los comedores infantiles y una asamblea constituyente ? Desde varios meses, no paso una semana sin que estallen enfrentamientos a los cuatro rincones del país. Para Theo (pie de pagina: un parisino Afrodescendiente que un policía racista violo con su bastón), en contra de la policía o en varios mitin del Frente Nacional. Evidentemente, es minoritario y las elecciones, como non-evento, se van a dar. Entonces la cuestión es la siguiente : ?Como hacer para que el vacío intersideral que estallara por la mañana de las elecciones -quien sea el vencedor- no sea el único hecho de los « jovenes » inmediatamente reducidos por un despliegue policiaco exagerado. Para esto, necesitamos rearmar urgentemente nuestras percepciones y nuestra imaginación política. Lograr descifrar esta época y detectar los posibles que contiene, los caminos practicables. Y seguir con que no hubieron elecciones presidenciales, que todo este circo duro demasiado, que este mundo ha de ser parado lo mas rápido posible por todos los lados que habitamos, sin esperar el abismo. Dejar de esperar pues. Recobrar confianza en nosotros mismos. Entonces les podremos decir, como Benjamin Fondane :  « El mundo se acabó. El viaje empieza. »


    

Comentarios

  1. Cualquier parecido con las próximas elecciones presidenciales en México, es mera coincidencia!

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