Amor del desaparecido: rompe historia objetiva, absoluta

(El día 1/10/2016 a las 15 horas de Argentina/ a las 13 horas de México realizaremos una actividad abierta, gratuita en un auditorio virtual de Internet. Están invitados, interesad@s escribir a sladogna@gmail.com)

¿De donde brota la potencia del amor del desaparecido? ¿Cuál es la fuente de esa potencia subjetiva? Los afectos.
Freud con su psicoanálisis otorgó un papel nodal al tema del amor, mas allá y más acá de las aventuras que le hizo correr al pretender reducirlo solo a un movimiento de origen bancario: la transferencia (ÜBERTRAGUNG).

Lacan fue más modesto, circunscribió la cuestión a las formas del amor, a las formas del amor  que vivía en los análisis a su cargo, nunca las separo del amor que ocurre en la vida cotidiana...de cada análisis, es decir, vivió esa experiencia afectuosa sin fijar una teoría (Cfr. Jean Allouch: El amor Lacan) No puede haber una teoría de una experiencia subjetiva, hay experiencias que chocan, cuestionan, acaban con las teorías previas.

En el análisis existe una larga discusión para abordar las diferencias entre la narración oral que realiza en tal o cual momento el analizante con su "realidad" . Freud pretendió separar ese relato de la historia de la realidad, inclusive llego a mencionar que existiría una "historia objetiva". Lacan, junto con otro analista como Félix Guattari dejaron abierto otro horizonte: la historia subjetiva no requiere de datos objetivos, por el contrario ella forja, localiza, encuentra los datos objetivos que potencian aún más la subjetividad en juego (Cfr. Carlo Ginzburg: Mitos, emblemas, indicios. Morfología e Historia, así como también Ojazos de madera. Nueve reflexiones sobre la distancia.) La historia subjetiva no es neutra, por suerte, de ahí que rompe con las estructuras objetivas que los poderes del Estado,  de los gobiernos y de los políticos pretenden imponer como siendo la única historia válida o peor aún como siendo la "vergad" histórica.

Amor del desaparecido: potencia subjetiva. John Gibler escribió: "Una historia oral de la infamia. Los ataques contra los normalistas de Ayotzinapa" . Ese texto enfrenta un hecho real: la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, Guerrero, México, construye una "Historia oral de la infamia" con los testimonios subjetivos -recalcó: subjetivos- no recurre a testimonios ni datos objetivos, gracias a eso hace una "Historia oral de la infamia". Con esa historia subjetiva logra demostrar el lugar, la presencia y el papel que jugo un quinto bus o ómnibus o micro que la historia oficial con "su supuesta objetividad" borró del mapa de los hechos.

La subjetividad de esta historia muestra una forma del amor: amor del desaparecido . Con testimonios subjetivos se construye la desaparición de los 43 estudiantes. El título de la actividad "El amor del desaparecido: potencia subjetiva" dibuja una propuesta de la literatura, luego retomada por Lacan al emplear "del" Otro/otro, allí se realizan operaciones subjetivas y/o objetivas (Cfr. Anne Maríe Vindras, El deseo del Otro. Un artificio franco-latino, Me cayó el viente, 3) Cuando se declara estar tomado por el deseo del O/otro, se oscila entre desear al O/otro y vivir del deseo que tiene o que viene del O/otro, quizás no sean excluyentes, de ahí la dificultad de tener una vida subjetiva, bueno, la única que tenemos disponibles como humanos, por el momento.

El análisis es una practica subjetiva sostenida por el amor, lo hace a semejanza de las artes. Freud, Lacan y el periodista Gibler ubican el testimonio como la forma de acceder tanto al lugar de analista, como el del historiador oral. Se pretende calificar y colocar un camisa de fuerza, una camisa para forzar  la desaparición ¿Cómo? Tratando, a veces lo logran, de reducirla a un hecho del Estado, de LA "política", de los "políticos", de los "partidos políticos", de los Gobiernos -nacionales, estatales, municipales. Esa calificación "regala", le hace un "obsequio" a quienes son una parte, quizás la más importante de la practica de la desaparición forzada: el Estado y las empresas del narco o transnacionales, cada día es más difícil distinguir entre el crimen "organizado" y la organización mafiosa de las empresas transnacionales.

El amor del desaparecido es ida/vuelta: ese amor es suscitado por el desaparecido/ese amor es provocado en acto por la respuesta de buscarlo, quienes los buscan le envían amor al desaparecido, lo hacen aparecer como el objeto real, simbólico e imaginario de su amor. Rompen, de cierta forma con el intento de hacer  un absoluto de la desaparición. Entre el desaparecido y quienes lo buscan forjan un hecho político subjetivo que no pertenece ni al Estado, ni a los gobiernos ni a los partidos políticos. El desaparecido lanza un amor hacia sus madres, sus padres, sus hermanos, sus amigos...quienes son tocados por ese afecto; sus madres, sus padres, sus hermanos, sus amigos, los afectados buscan orientados por su amor que lanzan sobre el desaparecido: "Amor del desaparecido: potencia subjetiva"

Aquí un breve vídeo de John Gibler al presentar su libro " Una historia oral de la infamia. Los ataques contra los normalistas de Ayotzinapa":

              

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