"Autismo", ¿un cuerpo cuántico? ¿Lacan corpotífico el cuerpo en el diván?¿...? taller 11/06/2016


Taller, El cuerpo transhumano ¿Física cuántica en cada diván? Aquí la cuestión del autismo queda interrogado, cuestionado, se trata de una experiencia del cuerpo corpotifícado en acto. Tomó un texto de Diego Zerba Emoticón grin E L O Q U E M E R E C E S O B R E V I V I R
SEGUNDA TEMPORADA
ELOGIO DEL AUTISMO, Diego Zerba

Desde hace un tiempo se utiliza al autismo, como metáfora de lo contrario a lo que esta época vende de sí: conexión, invención, imaginación y demás cualidades en la misma serie. Ante lo indicado conviene hacer un trabajo de agrimensor, para pensar estas fenomenologías clínicas más allá de esa estrategia de venta, ubicando las consecuencias que tiene en ciertos enfoques clínicos del autismo. Dentro de la orientación que estás notas mantienen, convocaremos para la labor a dos autores claves: Byung - Chul Han y Gilles Deleuze.

Han ha escrito un libro llamado “Psicopolítica”, que no es para nada una “psicologización” de los consensos políticos, sino –por el contrario- el desarrollo argumental de su tesis: “El neoliberalismo ha descubierto a la psique como fuerza productiva.” Define al neoliberalismo como una mutación del capitalismo, que extiende la explotación no sólo al tiempo de trabajo sino a la vida misma de la persona. De tal manera el concepto se convierte en dato, el conocimiento en información, la enseñanza en comunicación y la integración social en conexión. Dentro de este marco, la empresa es transversal a todo quehacer humano. 
Esta mutación capitalista incluye el relevo de la sociedad disciplinaria por la de control. En el contexto de Deluze, se produce con la sustitución del encierro en topos: la familia, la escuela, el trabajo, el hospital eventual y la cárcel paradigmática; por la sociedad de control: “un molde autodeformante que cambiaría continuamente, de un momento al otro, o como un tamiz cuya malla cambiaría de un punto al otro”. Dicho de otra manera: de la localización de un elemento en un espacio necesariamente reglamentado, a su seguimiento dentro del universo de las contingencias, neutralizado por una anticipación sistemática. Ilustrando por vía del modelo: del encierro en la prisión a la detención domiciliaria bajo el control del collar electrónico. 
Por la misma vertiente, Han enfoca la apropiación de la persona por el capital en estos términos: 
“Hoy creemos que no somos un sujeto sometido, sino un proyecto libre que constantemente se replantea y se reinventa. Este tránsito del sujeto al proyecto va acompañado de la sensación de 
libertad. Pues bien, el propio proyecto se muestra como una figura de coacción, incluso como una forma eficiente de subjetivación y de sometimiento. El yo como proyecto, que cree haberse liberado de las coacciones externas y de las coerciones ajenas, se somete a coacciones internas y a coerciones propias en forma de una coacción al rendimiento y la optimización.”
O sea “un molde autodeformante” que somete bajo la creencia del ejercicio de la libertad, en los términos de un panóptico personal que hace las veces de un superyó amable, que estimula a una reinvención permanente. El ideal de la creatividad pierde de vista a la creatividad de la estructuración subjetiva -que como se ha planteado en estas columnas: no cesa de no estructurarse- en pos de la sujeción a la estructura del mercado. Este demanda a un sujeto que llama consumidor, de una forma tan general como la manera particular en que él experimenta esa demanda. Es una experiencia que lo sujeta de tal modo, que no deja de reclamarla con el nombre de estimulación. En el interior de la comunicación absoluta, se instala con una anticipación permanente por parte del mercado, y a toda imposibilidad que deviene de este esquema la vive como impotencia. Por eso llama la atención de Han, los jóvenes que en vez de sentir el malestar de esta opresión e incluso rebelarse, reclaman mayor estimulación.
Dentro de este esquema, el sujeto de la eterna reinvención tendría su alter ego en el autista, supuesto como alguien de quien solo se podría esperar la repetición de automatismos. Es interesante la sutil diferencia que establece Oliver Sacks, entre dos jóvenes que podrían denominarse autistas. Ellos son Stephen y José, de los que nos hemos ocupados en columnas anteriores. Ahora la intención es oponer dicha sutileza, a la grosera obviedad de la distinción que establecería la “sociedad de la reinvención”, que pone al autismo como lo opuesto a la supuesta emanación de creatividad que no dejaría de estimular. 
Dice Sacks que Stephen se hallaba capturado por un “poder perceptual” que “solo veía formas: líneas, límites, sombras, colores, perspectivas.” De ese modo hacía dibujos perfectos, que permitirían la reproducción de lo visto sin la singularidad de la mirada. Sacks contrastaba sus dibujos en el Cañón de Chelly en Arizona, con los de un dibujante indígena que intentaba transmitirle los mitos de su pueblo para mirar el paisaje circundante. Uno sólo dibujaba lo que veía, el otro lo hacía bajo los efectos de las cosas que lo miraban y asumía gracias a la ayuda de la narrativa popular. La obviedad estriba en como los epígonos de la sociedad de control aprecian en la producción de Stephen, la inventiva de alguien que reproduce los datos que llegan a su percepción. Una visión que los recibe como información, y que puede transformarse en paradigma del autista que se integra como procesador de datos, dentro de una lógica comunicacional sin lazo. En tanto que el indígena distorsiona lo que ve como resultado de su “contaminación mágica”, en la trama mítica de los vínculos de su comunidad. De esta manera hasta el alter ego de esta época entraría en su lógica. Lo haría mostrando la propia verdad epocal: la “creatividad” del “sujeto de la reinvención” es la mochila de la explotación de la fuerza psíquica en nombre de la libertad. Lo supuestamente más ajeno de esta sociedad, resulta ser lo más propio revelado por el autismo: su creatividad es lo menos creativo. Por el contrario, cuando la singularidad asoma por la punta de la imperfección es despreciada. Es el caso de José que recordaremos a continuación.
Sacks se pregunta ¿cuándo un dibujo deja de ser reproducción fotográfica para ser producción subjetiva? Con este as en la manga va al encuentro de José de 21 años, atendido en una clínica donde no tienen expectativas en él. Lo halla intranquilo, y le pide que dibuje su reloj para comenzar a interactuar con él. En ese momento el ayudante interrumpe diciendo: 
“—Es un idiota (...) No le pregunte nada. No sabe lo que es... no sabe leer la hora. No habla siquiera. Dicen que es «autista» pero no es más que un idiota.”
Avergonzado por la interrupción del ayudante, José completa un dibujo detallista sin las características del dibujo fotográfico. Lo que más le impresiona al joven es el tono que aquel emplea, cuestión que retoma Sacks cuando lo vuelve a encontrar a José.
“—He estado pensando en ti, José —dije; quizás no entendiese mis palabras, pero entendía el tono—. Quiero ver más dibujos. Y le di mi pluma.”
José empieza por el primer plano de un ejemplar de “Arizona Highways”, que muestra una masa casi negra perfilada contra el agua, que dibuja con gran exactitud aunque se nota que el instrumento a usar era el pincel y no una pluma. Sacks describe el dibujo, remarcando que están “presentes todas las características de lo que Richard Wollheim llama «iconicidad» (subjetividad, intencionalidad, dramatización)”. Destaca que “por encima y además de la capacidad de mera reproducción, aunque ésta fuese sorprendente, parecía tener evidentes capacidades de imaginación y creatividad. No era una canoa sino su canoa lo que aparecía en el dibujo.” Agrega: “pasé a otra página de la revista, a un artículo sobre la pesca de truchas, una acuarela de un río truchero, con un fondo de rocas y árboles y en primer plano una trucha arcoiris a punto de cazar una mosca. —Dibuja esto —dije, señalando la trucha. La miró atentamente, pareció sonreír para sí, y luego apartó la vista... y entonces, con evidente gozo, la sonrisa fue creciendo y creciendo, mientras dibujaba un pez propio. Yo sonreía para mí, involuntariamente, mientras él dibujaba, porque ya, sintiéndose cómodo conmigo, se dejaba ir, y lo que brotaba, tímidamente, no era simplemente un pez, sino un pez con una especie de «carácter» propio”.
Todo lo que se aprecia como singularidad se resta a la precisión del dibujo. La actitud de José no es la de quien eficientemente hace la labor, para incluirse en la sociedad de los “reinventados”, sino la de aquel que hace un dibujo para regalárselo a quien se lo pide. Bajo el dominio de la transferencia, y no como respuesta a un superyó embaucador en nombre de la supuesta libertad. Este lo encadena a un molde social que se adelanta y lo captura, para ponerlo al servicio de una reinvención permanente y de la que el autista testimoniaría volviéndose una maquina de trasformar sin descanso: conceptos en datos, conocimiento en información, enseñanza en comunicación e integración social en conexión.
Lejos de la inventiva programada por la sociedad de control, Pascal Quignard así da testimonio de cómo un autista llega a una experiencia singular y creativa en el arte: 
“Hay que cruzar el desamparo originario tantas veces como se quiera revivir”.Diego Zerba

Taller, El cuerpo trans...humano: ¿Física cuántica en cada divan? 

Fecha: sábado 11 de junio del 2016, horario, 15 hs. Mx/17hs,Arg.
 Lugar: Salón virtual de Internet
Interesados escribir: sladogna@gmail.com 
Participación en los gastos U$A 8 - su equivalente en moneda nacional de cada participante
Argumento:
Jacques Lacan señaló con cierto disimulo que “Fuimos llevados a hacer funcionar uno de los resortes más exactos del pensamiento matemático; seguramente cuando uso tales medios está claro que hay siempre alguna parcialidad…La situación puede ser diferente para cualquiera que conozca el resorte de las matemáticas. Algún eco me llegó “La próxima vez que vaya a coger, hará falta que no olvide mi regla de cálculo”. Subrayemos,…, que tenemos algo presente en la teoría que conjuga la función del analista…para decir que tiene en esta ocasión, una función de apantallar.” Así le dio cuerpo cuántico a la función…, la corpotífico
Para desplegar las incógnitas implicadas en una tal proposición cuántica, el taller contará con una exposición a cargo de un físico mexicano, Rubén G. Barrera Pérez, Premio Nacional de Ciencias y Artes, Aérea de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales, México, 2012

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