Acto analítico, pase en la ciudad actual...@sladogna





La tercera facticidad, real, demasiado real, suficientemente real como para que lo real sea más mojigato al promoverlo que la lengua, es lo que se puede hablar gracias al término de: campo de concentración, sobre el cual parece que nuestros pensadores, al vagar del humanismo al terror, no se concentraron lo suficiente. Jacques Lacan (9/10/1967)

Estas líneas surgen en diálogo con temas formulados por Germán García en su curso “El acto psicoanalítico” (4/06/2009). Se hizo un recorrido puntual de cuestiones concernientes al del paso-pasaje del analizante al lugar del analista de la escuela. Germán García preguntó sobre cómo se articularían los componentes lógicos, la estructura de esa operación presentada por Jacques Lacan en el interior de la doctrina analítica -o si se prefiere, en la teoría analítica. Cómo se articula con un hecho: alguien X o Y se instala como analista, pone un consultorio, un diván, un juego de sillones, un teléfono y hasta tarjetas con su nombre y apellido. Subrayo: lo fáctico de esa autorización atraviesa diferencias de escuelas, de instituciones, de posiciones estéticas frente a la doctrina: freudianos, lacanianos, kleinianos, anafreudianos, fromianos, etcétera



Lo fáctico juega en cada lazo cultural por consiguiente: la facticidad, los hechos doctrinarios están en el horizonte de cada ciudad. Es una articulación que conviene estudiar, p.e., las inquietudes propuestas por Germán García sobre la historia del análisis en Argentina no están alejadas de ese nudo.

El epígrafe es de la proposición de Jacques Lacan en octubre de 1967
[2]. Fue una propuesta para el título de “analista de la escuela”: paso del analizante, lugar organizado al amparo del nombre de un analista, a otro lugar, “analista de la escuela” bajo el amparo de una escuela.

Lacan introdujo el campo de concentración, la segregación, la cuestión de la religión judía. ¿Para qué introducirlos allí? Al estar, sin saber previamente cómo, articulan el texto doctrinario con la facticidad
[3]. Tratare de exponer los horizontes de la ciudad actual, lugar donde un analista, en Buenos Aires, ocupa ese lugar[4].


La transformación de Jerusalén, Atenas, Roma en Auschwitz
Recorremos la transformación y cambio de una trinidad de ciudades fundadoras: Jerusalén, antigua sede de religiones monoteístas – la judía, la mahometana, la cristiana; Atenas, la ciudad de la “razón”[logos] occidental y, por último Roma, cuna de las instituciones políticas y jurídicas de Occidente, en particular, la base doctrinaria del régimen heterosexual patriarcal .

Trato de estudiar cómo fue afectado ese ternario a partir de la experiencia inaugural de la actualidad: Auschwitz, el campo de concentración, la instalación generalizada de un régimen nuevo para el tratamiento de la especie humana, el homo sacer – cuando alguien es confinado a esa situación se le puede matar sin que ese acto sea un crimen
[5]. Tal fue la condición a la que fueron sometidos los niños con síndrome de Down u otras “deficiencias”, los locos, los judíos, gitanos, los homosexuales, hasta llegar, al final de la guerra, donde se planeaba extender ese trato a los “feos”[6]. Se genera un elemento excluido –el homo sacer- que a su vez está incluido en lazo social como “matable”. No está fuera, no está adentro, sino “todo” lo contrario.

Señalo un efecto clínico doctrinario en el nudo de la angustia con la culpa. Si la angustia constituye una salvaguarda ante la culpa e inaugura un camino para el deseo ¿Qué ocurre cuando la culpa ha sido trastocada por la concentración?
[7]

Veremos cómo será viable una apuesta instaurada por el amor, en ciertos casos y condiciones, para sustraer un fragmento al goce obsceno del biopoder[8] – tratamiento médico y biológico de la vida cotidiana, en particular, la política- con ese fragmento, quizás, se inserte la causa de un deseo que permita a cada quien vivir ante la precariedad y el horizonte de catástrofe que acecha de manera cotidiana[9].

El ternario de las ciudades:
El componente monoteísta

Freud en La interpretación de los sueños, una de sus obras canónicas, narra el siguiente episodio:
Vino entonces un cristiano y de un golpe me quitó el gorro y lo arrojó al barro exclamando: " ¡Judío, bájate de la acera! "». «¿Y tú qué hiciste? ». «Me bajé a la calle y recogí el gorro», fue la resignada respuesta. Esto no me pareció heroico de parte del hombre grande que me llevaba a mí, pequeño, de la mano. Contrapuse a esa situación, que no me contentaba, otra que respondía mejor a mis sentimientos: la escena en que el padre de Aníbal, Amílcar Barca, hace jurar a su hijo ante el altar doméstico que se vengará de los romanos Desde entonces tuvo Aníbal un lugar en mis fantasías.
La ciudad sostiene los despliegues culturales de la civilización Occidental, un lugar de intercambio que permite a los seres chamulleros, gracias a la libido –deseo- construir una articulación entre ellos. La cultura es una argamasa erótica que construye un puente entre el estado de naturaleza de la especie humana, su carácter de neoteno, y la sociedad
[10].

Freud abordó ese enlace erótico en El porvenir de una ilusión (1927) y El malestar en la cultura (1929). Esas fechas permiten reconocerlos como parte de las obras que serán consumidas por las luces del incendio que acabo con la vida de millones de humanos. Ese fuego, esas luces del siglo, alimentó los hornos crematorios, sus consecuencias se instalan en nuestra actualidad cotidiana
[11].

El inventor del psicoanálisis describió la vida amorosa mantenida por el creyente con Dios y con el padre. Localizó el alimento de las ilusiones, en especial, encontrar un Dios Todopoderoso o padre todopoderoso quien rindiendo un amor incondicional retribuya al enamorado la protección necesaria para las preguntas primeras y últimas de la vida: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? Dios se ocupa de eso, sus amantes se dedican “tranquilos” a otras cosas.

Esas figuras todopoderosas se ordenan: Dios, el Rey, el Padre, el Pueblo, la República, el Proletariado. La serie lleva un hilo conductor: el monoteísmo. El monoteísmo es la última de las formas de creencia conocida en la cultura humana.

Esa creencia nació en una ciudad, Jerusalén: se dieron cita las tres religiones que destruyeron el panteón del politeísmo. Las consecuencias pueden medirse al ver, en un símil, el acto que afectó a las culturas precolombinas sometidas a la conquista
[12]. La muerte de los dioses fue consecuencia de la llegada del Dios único durante la conquista. El desencanto del mundo producido por esa perdida en la vida cotidiana se observa en la enorme tristeza que muestran, lo subrayó Lacan, los descendientes de esas culturas[13]. Hoy, los rostros tristes ¿serán sólo de ellos?
Los antiguos dioses dejaron de responder, han muerto y fueron “reemplazados” por un solo y único Dios.

Constatemos un hecho, el monoteísmo habré las puertas para un evento que afecta más allá de nuestra creencia: más allá de las sinagogas, de las iglesias y de las mezquitas que aún perduran. La trayectoria viva de la religión está concluida. El monoteísmo debido a las argucias de la razón es la puerta del panteón de la religión. Sin monoteísmo no hay posibilidad de la muerte de Dios.

El caso es claro y extendido pues vivimos en sociedades laicas donde vive una masa de creyentes. Esa masa está día con día, cada vez más a la deriva en las creencias. La religión pierde su espacio público para recluirse en la intimidad.

El religar de la religión se pierde. Los escrúpulos –componente del término religión- al perderse desligan, dejan de atar a las personas con Dios y a los unos con los otros
[14].


Ese conjunto de inhibición, síntoma y angustia tiene, entre sus causas mayores, la caída de las religiones monoteístas debido a la muerte de Dios.

Dios es inconsciente, o al menos, lo era, trabajaba, las 24 horas sin descanso. De acuerdo a varias versiones bíblicas, se las arreglo para establecer la diferencia entre una mujer y un hombre, cuando ese Dios se muere, o deja de trabajar ¿Qué le ocurre a esa diferencia natural? Hoy, algunas mujeres suelen preguntar en sus análisis “¿Dónde están los hombres?”.

Una de los mejores exponentes de la música de Israel, Dana International, es alguien a quien no se le puede tratar ni de mujer ni de hombre, pues es todo lo contrario más un plus, es un producto de la ciencia, que se reconoce como transexual.
El 4/03/2004, se informó del nacimiento en Texas de unos niños a cargo de una anciana que los concibió pues le fueron implantados el embrión fecundado de su hija y su yerno. Ella declaró: “¡Estoy contenta de que mi hija sea madre!”, añadimos,” ¡Que mi hija sea madre de mis “nietos hijos nietos” , de mis “embriones”, de mis…” El complejo familiar se modificó. Digamos que esa fantasía de apropiación material de la maternidad, así como el fenómeno transexual y transgénero son una competencia feroz con la querida idishe mame, a grado tal que ella vive bajo la amenaza de que se elimine su puesto de trabajo ante la sexualidad.

Considero que el “desorden” erótico, sexual, identitario y de parentesco respecto a sistemas anteriores son más que notorios y notables
[15]. Asistimos a experiencias de vida, las nuestras, donde el todo tiembla, del todo surgen temores, hemos perdido, un piso de referencia, un origen. Cuando pegamos un salto nuestras piernas brincan a partir del suelo, un origen, y nuestros brazos se extienden hacia un objetivo, incierto, desconocido y del que no tenemos un cálculo de si esos brazos serán suficientes para permitir el aterrizaje. De todas maneras pasamos al otro lado, saltamos.

El campo de concentración no fue sólo una fábrica de cadáveres sino el lugar donde se llevo a la práctica las consecuencias de la muerte de Dios. Así lo indican tres testimonios respecto de la experiencia del campo:

Ferdinando Camon- Es decir [le interroga], Auschwitz es la prueba de la no existencia de Dios.
Primo Levi.- Existe Auschwitz, por lo tanto, no puede haber Dios. (En el texto mecanografiado agregó a lápiz: No encuentro una solución al dilema. La busco, pero no la encuentro)
[16]

Luego, Imre Kertész, húngaro, premio Nobel de literatura 2002, vivió la experiencia de Auschwitz. Es interrogado por una frase de su libro Kaddish por el hijo no nacido
[17], un personaje dice “Las palabras padre y Auschwitz producen en mí las mismas resonancias”. Interrogado sobre tal afirmación respondió:

El culto al padre constituía en el pasado una de las premisas esenciales de la educación. Al hijo se le exigía respeto, acatamiento sin reservas de la autoridad, y todo ello sin apelar a ningún fundamento racional. De algún modo, el culto al padre, este hábito de la sumisión, fue lo que facilitó la deportación de tantas personas y otros países. 
[18]

Y por último, en la película “Amén”, un sacerdote sube “voluntariamente” al tren de los deportados desde Italia, en la misma estación dónde antes fue trasladado Primo Levi a Auschwitz. Él consuma esa decisión –es acto- como respuesta a los argumentos del Papa Pío XII, argumentos de orden paterno: Pio XII como padre de la feligresía debe velar por el conjunto del rebaño. Argumentos del orden de la paternidad y sus obligaciones. Sólo subrayo esos elementos del argumento de Pio XII.

Se conoce el debate abierto por los resistentes del gueto de Varsovia con el resto de las instituciones del gueto, esas autoridades sostenían una argumentación semejante al de Pio XII
[19].

Cuando la sustentación de la autoridad paterna cae, eso afecta a cada uno, lanza la pregunta ¿Cómo ser padre en tiempos de la muerte de Dios? ¿Cómo ubicarse en la descendencia ante la caída de la paternidad? A la manera de un sueño relatado por Freud, se podría decir “Padre no ves que estoy ardiendo y ya nada puedes hacer”.

Estos son algunos de los cambios de la ciudad monoteísta a la ciudad de la concentración sin campo visible. Estos elementos llevaron a Lacan, formulo esa hipótesis, a introducir en el pase, un hecho fáctico: el campo de concentración. Nos queda localizar el tema del “logos”[razón] nacido en Atenas y las bases del orden patriarcal heterosexual en Roma.

Las formulaciones de Germán García permiten hacer una precisión doctrinaria y fáctica respecto del pase: es un procedimiento sólo destinado a dar cuenta de las razones que X o Y tienen para ocupar el lugar de analista. Allí no se trata del final del análisis –tema no está excluido- por una cuestión fáctica: si se tiene que hablar de ese final corresponde hacerlo en la galera dónde estaban puestos los conejos.
Alberto Sladogna, analista[1].

[1] Un miembro de la elp.[2] Seminario oral, inédito, “El acto analítico”, que inició el 15/11/1967, la proposición está antecedida por el seminario oral concluido en julio de 1967 “La lógica de la fantasía”.[3] El termino pertenece a los despliegues del filósofo del nazismo como posmodernidad, Heidegger, otro filosofo Giorgio Agamben estudió ese término en esa obra.[4] Retomo la constatación de José Pablo Feinmann, “La filosofía y el barro de la historia”(Planeta, 2008) :”No es lo mismo pensar aquí que pensar en la Sorbona”(p.47)[5] Ver el estudio e investigación de Giorgio Agamben quien localizó esa institución del derecho romano, Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida. La nota del traductor explica su traducción, del italiano al castellano, de “uccidibile” como “matable” para dar cuenta de la definición del homo sacer .Él obtiene ese término al ser informado del tratamiento dado en Colombia a los marginados extremos llamados “desechables”, los desperdicios sociales, sus muertes por asesinato no causan ningún juicio jurídico, moral, social.[6] En el filme alemán, “La caída”, se observa la presencia de un pequeño grupo de médicos que mientras esperaban el lanzamiento de la reconquista por parte del Hitler, ellos planificaban la instalación de un método para eliminar la “fealdad”, origen de los actuales regímenes de persecución contra quienes tienen el diagnóstico de “sobre peso”.[7] La “culpa” como ha sido estudiada en la doctrina analítica, en varios de sus aspectos fue modificado, solo subrayó uno: la culpa tiene ahora un equivalente “simbólico”, el dinero ¿Cómo afecta esa equivalencia a la doctrina de la culpa?[8] El término pertenece a Michel Foucault en Historia de la sexualidad, Siglo XXI Editores, México, DF, 1977.[9] Si alguien pasa por la experiencia del pase ¿esa “experiencia” opera alguna modificación en su vida erótica, amorosa?[10] Lacan introdujo la trinidad naturaleza-cultura-sociedad en su seminario oral de 1961/1962, lo hizo dialogando con las tesis de C. Leví-Strauss. Seminario organizado, en parte, por la pregunta sobre la presencia en el análisis fáctico del amor de la semejanza.[11] Hecho fáctico: en cada compañía fúnebre de nuestros barrios ofrecen el servicio de cremación de cuerpos ¿Cómo afecta esa mecanismo tecnológico al duelo?[12] Las sociedades surgidas de la “conquista” no tienen la misma estructura subjetiva que las sociedades surgidas de la “colonización”.[13] Lacan señaló esto en su seminario oral , 1959/1960, “La ética del psicoanálisis”[14] religar.(Del lat. «religare», de «ligare»; v. «LIGAR».) Õ *Atar nuevamente o atar mucho Ö Añadir nueva cantidad de un metal a una aleación. religión.(Del lat. «religio, -onis», escrúpulo. Fem.)[15] Este tema Lacan lo abordó en “El fracaso del Un-desliz es el amor…” seminario oral de 1976, 1977, conocido a veces, como “seminario 24”.[16] Ferdinando Camon, Primo Levi en diálogo con Ferdinando Camon, Anaya/Muchnik editores, Madrid, 1995.[17] 1990, Narrativa del acantilado, Barcelona, 2001[18] Periódico El país, suplemento cultural, Babelia, 14/09/2002, p.2[19] Emanuel Ringelblum, Crónica del gueto de Varsovia, alba editorial, Barcelona, 2003, p.349. Ringelblum fue uno de los fundadores de la Organización judía de combate, fue fusilado 1944.

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