Caso "clínico". Capricho Materno, máquina de guerra @sladogna


Caso “clínico”   Audacias de LA MADRE
Experiencia de una máquina de guerra : los estragos de LA MADRE ¿Cómo se construyen?

La reciente ejecución de Rubén Espinosa, Nadia, Alejandra, Yesenia y Nicole, ejecución a cargo del Estado en el curso de la barbarie civilizada, hizo pertinente escribir un fragmento de un caso clínico.

Jacques Lacan subrayo (20/12/1961) los efectos que causaba el capricho de LA MADRE. En el seminario oral de 1969/1970, El revés del psicoanálisis mostro una imagen: El papel de la madre es el deseo de la madre. Esto es capital. El deseo de la madre no es algo que pueda soportarse tal cual, que pueda resultar indiferente. Siempre produce estragos “. Si ese deseo es capital entonces producirá plusvalía, se reproducirá plusvalor en la sociedad. Lacan reiteró más adelante los efectos desbastadores de esos estragos para las mujeres.  


Al construir este caso “clínico” –se trata de un fragmento- propongo investigar cómo la micropolítica del deseo, en particular , dentro de los complejos familiares, se convierte en una máquina que fábrica violencia, capricho y muertes. Esa máquina está en funciones en la actual barbarie civilizada que azota a México y a muchos otros países de América Latina, se trata del fenómeno calificado de “delincuencia” o “violencia marginal” o "guerra al narcotráfico" o "guerra entre narcos" que asolan México, así como los barrios populares de Argentina, de Venezuela, de Uruguay y cuyo punto más álgido siguen siendo las favelas de Brasil. No debe dejarse de lado un hecho, el terrorismo de los fundamentalistas .Si, en efecto, además de otras cosas Osama Bin Laden tenía madre ,al igual que tienen madre los integrantes del Ejercito del Estado Islámico (IS).

 ¿Cuál es el origen de tanta violencia? ¿Dónde comienza todo? —pregunta Sara Sefchovich en su libro: Atrévete. Propuesta hereje para disminuir la violencia, (Edit. Aguilar, 2014) ¿Que ocurre los analistas laanianos no frecuentamos ese texto con mas audacia? Sefchovich reuné muchos otros ingredientes para señalar un nudo duro, un rizoma: el lugar de “LA” madre. En México tan sólo durante el gobierno del Lic. Felipe Calderón (2006/ 2012), los muertos fueron casi tantos como en la guerra de los Balcanes e Irak, países en guerra; se produce un secuestro cada dos horas y en los últimos diez años las denuncias por secuestro aumentaron 426%, por extorsión 147%.  21 millones de mexicanos fueron víctimas de la delincuencia en el año de 2013, es decir, tres de cada 10 sufrieron violencia. Y esto sin agregar que nueve de cada diez delitos no se reporta, el 96% de los crímenes queda impune. Veamos como un caso muestra el horizonte en qué se fábrica y se pone funciones una máquina de guerra con la violencia y crímenes que conlleva.

Este "caso clínico" desplegó uno de sus actos, el mismo día en que fue estrenada en México una película protagonizada por Huguette Ex-Duflos. Lacan encuentra a su amada, Aimée, así la nombró, en el transcurso de su segunda internación, luego de que ella trató de apuñalar a una célebre actriz de la época, Huguette ex – Duflos (llamada Z en la tesis), frente al teatro Saint-Georges.

Audacias de LA MADRE... Conchita

Concepción Acevedo de la Llata, mejor conocida como la Madre Conchita, fue capaz de comenzar así sus Memorias: “Tomo la pluma, vil alambique de la enorme sensibilidad que llevo a dentro “. Este fragmento textual da cuenta de las otras audacias de la Madre Conchita, cuyo nombre quedará unido por siempre al magnicida  José de León Toral y, por supuesto, Álvaro Obregón, presidente electo que fue ejecutado meses antes de volver a ocupar la presidencia de México en julio de 1928. El impacto del capricho materno transciende y conforma las estructuras subjetivas de la sociedad y de la cultura en que se desplegó y se despliega hoy. Álvaro Obregón realizó un capricho al violar el pacto entre amos de "No re elección", el capricho es una de las figuras del amo y de la ama.

La Madre Conchita, alias María Concepción Acevedo de la Llata, muere en la década de los 1970′s —la fecha exacta es parte de los misterios de su vida—. Los asistentes al funeral cargaban años en sus espaldas y recuerdos del México de los años locos —1920/1930—, El cuerpo asomado a los límites de la caja fúnebre dejaba ver la vestimenta que la acompañaría en ese viaje sin retorno: llevaba los hábitos religiosos. Se trataba de la última andanza de una madre, una religiosa particular: la Madre Conchita, casada con Dios por el espíritu y en matrimonio terreno con Castro Balda.

Concepción Acevedo de la Llata nació en Querétaro en 1883; de joven ingreso a un convento, sería más correcto escribir de “niña”, y allí se consagró al amor del Todopoderoso, de Dios Padre. Lo hizo aceptando el voto de silencio o, al menos, aceptando un estado en el que su palabra debía reducirse al mínimo. El aislamiento permitía sostener el voto. Su historia parecía destinada a recorrer un paradigma compartido por otras jóvenes que vivían el desamparo económico, social, moral e ideológico de esos años tan duros —caída de don Porfirio, auge y esplendor de la Revolución, lucha fratricida de y entre los caudillos revolucionarios—. Debiera tomarse nota de que la Revolución mexicana fue una de las formas reveladoras de la crisis y declinación de las figuras organizadoras de una estructura familiar, en particular la función del padre. En ese marco la fe brindaba un albergue a los más desamparados. Las mujeres sumaban a esa situación la devastación del ninguneo. Se trataba no sólo de un refugio económico, era un asilo espiritual que daba un toque singular a sus miembros. La devastación del desamparo tiende a plasmarse sólo en el nivel económico dando una pintura de relieves y tintes dramáticos. Y la devastación espiritual, ¿cómo se muestra?

UNA VIDA POR OTRA: OBREGÓN EN LA BOMBILLA

En noviembre de 1925 el Congreso de la Unión procedió a modificar los artículos 82 y 83 de la Constitución. La modificación dio un toque de legalidad a la ruptura de la palabra empeñada: “No reelección”. Era un pacto de palabra entre los jefes revolucionarios, una palabra de honor pronunciada por quienes sostenían una posición de amos en la Revolución, era una palabra de honor entre los amos. No se trataba sólo de que un presidente no volviese a ocupar ese lugar, se trataba de garantizar a los demás caudillos la rotación del poder. El general Obregón ganó una batalla legal al obtener esas modificaciones, y en el mismo momento perdió el amparo de la palabra empeñada.

El 17 de julio de 1928 en el restaurante La Bombilla, de San Ángel, mientras el maestro Esparza Oteo interpretaba “Limoncito”, un corazón partido por un limón, Obregón caía de bruces: una bala se albergó en el corazón, lo partió. La acción fue ejecutada por un dibujante de caricaturas, que con el nombre de “Juan” integraba las brigadas de Liga de Defensa de la Religión en la ciudad de México. Toral se asoció gracias a la invitación que su madre María le entregó, ella ya formaba parte  de esa Liga. Cuatro días después serían conocidos nombres y apellidos del dibujante: José de León Toral.

Luego, al ser detenido es conducido con una persona a la que daría plena “fe de su palabra”: “Actuó solo… (para que en México) Cristo reinará de una manera absoluta” (Cf.: Actas del Juicio a León Toral, periódico Excelsior, Vicente Leñero: Magnicidio. El juicio a León Toral y a la Madre Conchita, 1991). Al corazón partido de Obregón se le ofrecía otro corazón para dar consistencia a una declaración, deterioro de la palabra al requerir de otra cosa un fragmento del cuerpo para darle consistencia. Así, se despliega una violencia política que irrumpe en el escenario trágico de la historia de México, así aparece en la escena de la violencia, LA MADRE  de nombre Concepción Acevedo de la Llata. Essta monja fue la “persona a la que Toral daría “fe su palabra” Esa proposición toral fue la prueba necesaria y suficiente para montar la matriz de un complot: un autor material supeditado a una autora “espiritual”. “Juan” cambio su vida por la de Obregón y fue reconocido como “José de León Toral”, mientras ella sería conocida como “La Madre Conchita”.

LA CONCEPCIÓN PÚBLICA DE LA MADRE CONCHITA

El apellido materno “Toral” es la identidad singular de José de León; esas letras escriben la decisión absoluta de sus disparos. Esa acción toral ofrece a la luz pública otro nombre: la Madre Conchita. Una monja, María Concepción Acevedo de la Llata, destinada a la devastación, consagrada al silencio para sostener su amor por el Señor, “hace” de ese amor la causa espiritual que permite la desaparición de un señor de la guerra. Ese hacer tiene una consecuencia: Si Toral es un apellido materno reconocemos que “La Madre Conchita” era el nombre de una madre superior. Ella saltó con su voz a la vida pública. La Madre Conchita reitera una y otra vez algo que no se quería ver: “era la situación social” quien había dictado el destino de presidente “electo”.

León Toral le preguntaba: “¿Por qué diosito no envía un rayo sobre Calles y Obregón?”, la Madre Conchita responde “Los designios divinos requieren a veces de una ayuda”.  Ella ante el fiscal reconoce la amenaza de sus palabras y añade: “Eso era algo de lo cual todo el mundo hablaba”. En efecto, el Vox Populi había pronunciado esa sentencia y ella lo repetía. ¿Acaso no era verosímil?

Semanas antes del atentado Toral escuchó en un tranvía que un rayo segó la vida del fundador de la aviación comercial en castigo por el supuesto bombardeo a una estatua de Cristo Rey, en Guanajuato. Conchita provocaba un severo malestar a la jerarquía de la Iglesia y a los personajes políticos del México de los Caudillos. Los primeros no dudan en declarar que proviene de una familia de “degenerados”. Las “locas”, para la Iglesia, no están “inspiradas por la fe”. Mientras que los fiscales y el procurador en turno querían velar cualquier viso de crimen político, allí encontraban a la monja queretana sosteniendo el retorno del capricho: la muerte de Alvaro Obregón era un secreto compartido por el público y difundido entre los medios públicos de la época. Esa extraña coincidencia rodea cada uno de los casos de magnicidio: el criminal ejecuta una orden dictada ya, tiempo antes, por el Vox Populi. Añadimo un detalle: esa voz atraviesa y surge de las bocas de dos Madres. A esa voz nadie hace caso, salvo Toral, mientras que el afectado Obregón rechazo esa advertencia  y así como lo hizo frente a los cuatro atentados.


La monja que renunció a la voz, dejo que el Vox Populi se hiciera carne en y a través de ella. La Madre Conchita, una madre de los años locos, una monja paradigmática: escribe dos veces su biografía, una a pedido del director de la penitenciaría de las Islas Marías donde purgo una parte de los 20 años de su condena; luego, redactó otra: Yo, la Madre Conchita (Planeta, México); en la cárcel conoció a su hombre Castro Balda y se casó con él; ya en libertad recuperó su voz y subió a la escena, al escenario, recorriendo los teatros del país dando conferencias. Cuando murió decidió como última voluntad seguir en la escena de la que se la quería excluir: fue vestida con sus hábitos. Y si estos elementos tan característicos de los años locos fueran pocos, su vivienda, lugar de sus funerales, se ubicaba en la misma calle y manzana del lugar al que fue conducido el cadáver de Obregón después del atentado. Mencionamos el término Vox Populi, Vox Dei, es decir la voz popular es la voz de Dios, en el capricho materno aparece la articulación de LA MUJER, de LA MADRE  con DIOS, si, en efecto LA MADRE ES DIOS ¡¡Vox Populi, Vox Dei!!

Comentarios

  1. Es interesante la ventana que abre Sara Sefchovich en cuanto a la cuestión política de la familia y las posiciones que van dando lugar: se visualiza y toma en cuenta la caída Del Padre, se ven los efectos pero con esta ventana se visualiza algo que, al menos hasta el momento, no había leído: la acción desencadenante a partir del capricho de La Madre, La Mujer, y es que recuerdo los papeles jugados por ciertas mujeres en la teleserie "El señor de los cielos" y ahi se ve, clarito clarito, el efecto imperante en el señor de los cielos y en sus aliados del estado el poder que en ellos ejerce el dictamen de las mujeres que ocupaban una cierta figura de La Mujer . Da para investigar más!

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    1. Estimado Luis Ángel: si, así es hay muchos más para investigar y producir un otro saber en el análisis a partir de ver cómo despliega su acción el capricho de "LA MUJER" ese monstruo teratológico que la Coyolxauhqu muestra. Ahí las cuestiones para reinventar el análisis en el lengua castellana. Bueno apunte indicar o subrayar el lugar de LA MUJER en la telenovela "El patrón del mal", gracias por comentar

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  2. Al releer el articulo, Dr. Sladogna, me surgen otras inquietudes aparte de la anterior, y en particular una duda que le quiero preguntar: ¿Que relación tiene lo inconsciente con la vox populi y si es que hay una relación?
    Saludos afectuosos.

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    1. Estimado Luis Ángel: El Vox-Populi, Vox Dei es una forma del desliz, entre otras cosas debido al hecho de Dios es inconsciente y al mismo tiempo hay una cuestión a desplegar ¿las mujeres no son acaso una forma de Dios? Además un añadido el Vox-Populi, Vox-Dei no se organiza de forma familiar, es una multiplicidad de muchos planos, un diagrama de reales, de simbólicos, de imaginarios y de síntomas, todos y cada uno en plural siendo equivalentes sin ser iguales.
      Saludos afectuosos

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