El corazón...toral, reeditado en homenaje a V. Leñero

El corazón, una cuestión toral 1
Alberto Sladogna
El colectivo no es nada sino el sujeto de lo individual
Jacques Lacan, 1966


México, los años locos y un corazón
En México el 17 de julio de 1928, en pleno acmé de los años locos, con la guerra cristera en franco desarrollo, José de León un joven católico perteneciente a la Liga de Defensa de Religión ejecutó al presidente electo el 1 de julio de 1928, General. Álvaro Obregón. ¿Ambos consideraban estar elegidos para sus respectivas misiones: ser reelecto/ ejecutar el re-elegido? Toral descargó su arma sobre el político reelecto, la primera bala atravesó el corazón del general. Luego del crimen, cuatro días después, surgió a la luz pública el nombre y apellido de José de León Toral. Será con el apellido materno, Toral, como el autor del magnicidio quedó registrado en la historia política de México.

Un año después, el 9 de febrero de 1929, Toral enfrentó un pelotón de fusilamiento en cumplimiento de su condena: una de las balas le atravesó el corazón. La muerte de ambos involucrados -Álvaro Obregón; José de León Toral- incluye un órgano, el corazón. Ese magnicidio dio origen a una singular organización política del estado mexicano, el Partido Revolucionario Institucional, formación política que ejerció el poder durante 70 años. En 1995, ese partido político sufrió otro magnicidio en la persona de su candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio. Seis años más tarde el P.R.I. perdía por primera vez las elecciones presidenciales y por ende dejaba el poder político que ejerció por más de siete décadas. Esa derrota dejó al sistema político presidencial sin su referente. El extravío o la declinación o la pérdida de la referencia afecta hoy al conjunto de la cultura.

A partir de una corazonada
El estudio del "magnicidio" efectuado por José de León Toral se produjo a partir de una corazonada: encontrar, encontrarme, bajo el foco de visión de una postal que mostraba algo para quien la recogió a los pies de un estante en una librería de la ciudad. El encuentro se organizó a partir de una imagen. La imagen permite localizar un elemento del real: el corazón del magnicidio.
La lengua cotidiana define esta clase de encuentros con el término corazonada. El vocablo se presenta en situaciones de amor: "la corazonada de que allí estará..."; de tragedia: ... “tuve la corazonada de que algo terrible sucedió..."; "el odio atravesó su corazón".

Una corazonada compartida organiza la suposición necesaria para la construcción de un caso. Esa corazonada proviene de un acto que atraviesa a sus protagonistas y en su recorrido queda incluido el estudio del mismo. El acto magnicida fue efectuado por José de León Toral, el 17 de julio de 1928. La inclusión da lugar a un análisis y deja abiertos interrogantes respecto de su estatuto singular para el campo del psicoanálisis.

¿Qué es una corazonada? Un recorrido por el diccionario arroja las siguientes descripciones: Presentimiento. Creencia vaga de que va a ocurrir algo feliz o desgraciado, no fundada en nada. Impulso de afección que mueve repentinamente a ejecutar cierta acción: ‘En una corazonada le regaló su reloj’. Acción ejecutada en esta forma. Los usos y costumbres no descartan la participación de una pulsión en la corazonada, en particular, cuando se trata de efectuar un acto.
La lengua mexicana aporta una variación: se trata de una expresión metonímica reflexiva: "me late", me late a mí y a otro no, lo cual no impide que ese latido pueda compartirse, por ejemplo, " ¿te late?", la pregunta apunta a quién vive el latido, a buscar su aprobación por otro, y también, a compartir eso que produce el latido. Y, por qué no, en ciertas circunstancias se produce un latido rítmico, acompasado, sincrónico.

Estos hechos de habla subrayan un elemento: el latido y la corazonada no se dan solos, están siempre en relación con algo respecto de alguien; su estructura mínima indica la articulación de uno con otro, más la singularidad de un objeto y un sujeto que lleva o cumple con el latido; en el intersticio de la corazonada de uno con Alguien, se localiza el albergue de un objeto que sostiene a un sujeto entre latido y latido.

Un latido materno

La madre de José de León Toral narró un suceso vivido por ella:
María se concretó a oír lo que decían, pues no quería creerlo todavía. Una persona dijo: El matador es un joven dibujante, y viste traje café. Al oír eso sintió María un sacudimiento terrible;...un presentimiento horrible la torturaba. Pidió prestado el periódico, y al ver entre otras cosas que se llamaba Juan el joven aquel no le quedaba duda: Juan era el nombre que Pepe había adoptado cuando comenzó a trabajar, como jefe de la Liga en la colonia Santa María... Había llegado el sacerdote y la Hora Santa comenzó...:
-Padre -le dijo María-, le suplico que pida mucho a Dios Nuestro Señor por Pepe y por mí 2[1].

La señora María León de De Toral llegaba a esa conclusión después algunas horas de cavilaciones. Dos horas antes, alrededor de las 16 horas, estando en su casa:
[Ella buscaba algo que le faltaba en su casa] Cuando llegó su hijo Federico le dio la noticia de que al General Obregón lo habían matado. No lo creo -dijo ella- : ¿Qué, no ves que siempre anda rodeado de los suyos? ¿No hay quien se le acerque? 3[2].

Alrededor de las 18 horas, ya está ante el sacerdote quien sorprendido por su solicitud, la interroga:
-¿Qué le pasa?
-Que Pepe mató a Obregón y necesita muchas oraciones.
-Pero ¡qué está usted diciendo! Pepe no es capaz de hacer eso.
-Sin embargo, el corazón me dice que sí lo hizo, las madres nunca se engañan 4[3].

Aquí encontramos enlazados el pasaje de la creencia a una certeza: aquello que es increíble se torna cierto a partir del corazón me dice que sí lo hizo, las madres nunca se engañan. Estamos en el terreno de la corazonada, de algo que a María León de De Toral le latió. La expresión metonímica descansa alrededor del nombre de un órgano, de los latidos desprendidos por el órgano, un corazón. La cadencia del latido le ofrece a María una certeza frente al engaño.

Las prácticas tradicionales de la procreación y el nacimiento daban lugar a una repartición singular de las figuras de estilo: la metonimia conservaría los trazos de la relación materna, mientras la metáfora sería heredera del costado paterno. Estas prácticas aún vigentes se organizan por el cuerpo de una certeza: Mater certa, Pater incerto. Estos elementos van a ser modificados de manera substancial en las prácticas científicas de la reproducción (desde la inseminación artificial hasta la clonación).

No hay lenguaje sin intervención del campo real e imaginario del cuerpo. Hacer esta precisión permite avanzar sobre una zona de sombras ¿Cuál es la estructura que da cuenta de la corazonada y del latido? Ella tiene vecindad con la intuición. El campo de la intuición es amplio, incluye desde la intuición creativa, pasando por la científica, sin dejar de estacionarse en algunas intervenciones del analista, hasta la intuición delirante del campo paranoico de las psicosis. Esta última figura se presenta en el inicio de algunas formas de la locura. Además, las intuiciones se instalan en los prolegómenos de un acto.

La intuición es una forma de a punto de... tener un saber,... de hacer algo,...de producir un descubrimiento, en el caso de José de León Toral de ejecutar al General Álvaro Obregón. Sus límites proporcionan una significación personal (Eigenbeziehung) 5[4]. Se trata de una significación personal de amplio contenido. La tarjeta postal con la imagen del corazón de José de León Toral atravesado por una bala muestra varias aristas:

a.- La familia, en especial, su hija, la hermana Esperanza de León, se entera de la existencia de la imagen en 1998, un año después de su publicación, en esa ocasión sólo contempla un fragmento de la imagen.
b.- Luego por iniciativa nuestra se encuentra, por vez primera, con la imagen de la tarjeta postal tal como había sido publicada.
c La primera noticia sobre la existencia de una tal imagen la recibió por comunicación de Mercedes Barba, una ex alumna de ella. La Sra. Barba le informa de una exposición sobre el movimiento cristero en la ciudad de San Luis Potosí. En esa actividad estaba expuesta la fotografía, de la cual hizo, en forma subrepticia una foto que luego envió a Esperanza de León quien no daba crédito a esa información pues el tema "no fue motivo de conversaciones con sus abuelos". En ese contexto ella recuerda lo siguiente:

Según mi recuerdo mi padre declaró "Quisiera que abrieran mi corazón y vieran en él la verdad de lo que he dicho: he actuado solo". Se trata de una expresión retórica para confirmar su verdad.
La verdad para José de León Toral está escrita en su corazón y sólo leyéndola en él será posible constatar que actuó solo. El testimonio de Esperanza de León agrega una precisión: se trataba de una expresión retórica. ¿Qué la obliga a efectuar esa precisión?

Mi padre fue fusilado a las 12:25 horas del 9 de febrero de 1929. Entre las 12:25 y la hora de la entrega fue cuidado por unas internas que cubrieron el cadáver con una sábana y lo rodearon de veladoras. Su cuerpo fue retirado por mi abuelo a las 16 horas. En el lugar del fusilamiento no había ningún dispositivo sanitario para llevar a cabo una autopsia. A las 16,30 horas llegó a la casa de la calle de Sabino 214, Colonia Santa María, y un amigo de mi padre ayudó en la preparación del cuerpo para el servicio fúnebre. ¿En qué momento se habría realizado la autopsia? ¿Con qué objeto se retiraría el corazón? En la familia siempre se sabía que el cuerpo en su conjunto fue enterrado.

Luego, recuerda que:

Alfonso Toral Moreno, primo hermano de su padre, escribió una serie de notas para el periódico El Occidental de Guadalajara, tituladas El Toralazo. Allí narra que Salvador Toral Moreno, su hermano y médico, extrajo el corazón y, luego, lo regreso al cuerpo para su entierro. El cuerpo de mi padre fue enterrado sin que faltará alguna parte del mismo. Esto es muy raro pues mis abuelitos nunca me hablaron de eso ¿para qué se haría algo así? 6[5]

El testimonio de Alfonso Toral Moreno al respecto es:

Mi hermano procedió a extraerle el corazón y a guardarlo para tener un recuerdo de mi tío. Según tengo entendido, lo guardó en un frasco con alcohol. En esos tiempos se hacían muchas habladurías, lo comentaba María, mi tía (mamá de José de León Toral), se decía que no lo habían fusilado y que él seguía vivo. También decían que en el fusilamiento se sustituyó su cuerpo por un muñeco; otros afirmaban que el cuerpo entregado no era el de José de León Toral. Mi hermano junto con mi abuelo reconocieron y certificaron que ese cuerpo correspondía a mi tío 7[6].
En este testimonio el corazón vuelve a circular para garantizar una verdad: José de León Toral fue fusilado, fue él y no otro, no fue sustituido. El rumor transmite en el entorno social el síntoma de la sustitución que suele acompañar a la enfermedad del sosías, con un agregado: el público le hace confianza, cree en tal posibilidad. Se presentaba una verdad como forma de encarar una declinación de la creencia. Si se dice que el paranoico no cree en el Otro 8[7], qué decir cuando esa ausencia de creencia es instalada y compartida por la sociedad. Allí tenemos un pequeño paso que la sociedad da para atravesar la distancia entre la declinación de una creencia y el surgimiento de una creencia delirante, como ha sido calificada. Una creencia delirante que tiene como referente una verdad escurridiza debido a su carácter poco verosímil. Añadimos un hecho documentado por Sergio Aguayo Quesada en La charola. Una historia de los servicios de inteligencia en México (Grijalbo, México, DF, octubre, 2001): en México, al menos, en un caso, se procedió a suplantar a un condenado al fusilamiento por otro ciudadano que tenía su mismo nombre y su apellido, mismo que fue fusilado. El rumor de suplantar a una persona por otra en esas circunstancias, y en otras, no deja de tener una estrecha relación con la realidad, revelando el carácter de fantasía que tiene esta última.

                                
 Respecto de la fotografía contamos con el testimonio de Mercedes Barba:
En la exposición estaba una foto del archivo personal de un fotógrafo muy conocido por las fotografías que él hizo de la virgen de Guadalupe. Él fue quien la tomó y en la sala donde se exhibía no había más explicaciones al respecto 9[8].
Será necesario que el lector tome en cuenta los textos -los contextos- de la declaración "retórica" de José de León Toral. Uno de ellos fue su declaración:
Preguntado si se inspiró en la figura de Judas Macabeo para hacer lo que hizo, contestó que no, sino en la de Judith10 [9].

Inspirado por Judith, el magnicida busca apoyo para algo insólito, el reconocimiento del lugar de autor de su obra: la muerte de un personaje magno, el General Álvaro Obregón.

Con ese elemento, el reconocimiento de sus derechos de autor, estudiemos en forma breve los testimonios respecto del corazón y sus destinos. Los testimonios tienen diferencias cruciales: la hermana Esperanza de León no creía en la existencia de la fotografía, luego dudaba que se tratara de una autopsia y, por último, remarcaba la ausencia de testimonios de los padres de José de León Toral. El segundo testimonio afirma la sustracción y agrega que ese corazón fue conservado, no se lo regresó al cuerpo para proceder a su entierro y habría quedado a resguardo, conservado como una reliquia.

Un lugar para la escisión: tomar las palabras al pie de la letra

El pasaje al acto de José de León Toral fue llevado a cabo en un período de la historia del país (1923/1929), en cuyo transcurso México quedo dividido. La sociedad acuciada por un movimiento defensivo sufre una escisión 11[10]. Las masas se dividen en dos bandos, cada una de las partes se defiende de la otra. Esa circunstancia permite estudiar la constitución singular de un Yo que ha perdido sus referencias. Los cristeros y el ejército federal, cada uno a su manera, planteaba la guerra "en contra de..."; los primeros en términos de la defensa de un reino, el de Cristo; los segundos, la defensa y el mantenimiento del régimen surgido de la revolución.

Los estudios de ese periodo han llamado la atención sobre los componentes económicos, políticos, ideológicos. Aquí trataremos de seguir las consecuencias de una declinación ocurrida en el terreno de la práctica religiosa a consecuencia de la cual quedó afectado el referente de la creencia.

Llamamos declinación de la práctica religiosa a la declaración de la jerarquía de la Iglesia Católica en México, el 25 de julio de 1926, donde decretaba la cesación de cultos. En respuesta a ella se desencadena en forma abierta, entre otras manifestaciones, la reacción cristera. Los cristeros reaccionan a una pérdida en el ámbito de la creencia, ellos se quedaban sin la referencia institucional: los templos no ofrecían cultos. Esa declaración, de hecho implicó la cesación del culto.

La jerarquía institucional de la Iglesia Católica en México respondía a los controles impuestos por los caudillos de la revolución mexicana y se "olvidó", "no tomó en cuenta"; "obvió", los efectos de su declaración para la masa de creyentes. Ella no hizo ese cálculo debido a que estaba enfrascada en una batalla política con otro poder, de orden terrenal, el ejército y sus caudillos revolucionarios. La Iglesia respondía a la persecución política del régimen revolucionario con una finta, con una parada más en el terreno de la toma y daca del escenario político. La Iglesia jugaba sus cartas, elevaba el costo de su apuesta, y trataba de demostrar el alto valor de las cartas de su mano. La jugada estaría bajo su control.

La iglesia y el ejército son dos instituciones estudiadas por S. Freud en Psicología de las masas y análisis del Yo (1921). Ese texto descubre las articulaciones de los problemas que el psicoanálisis aborda (la libido; el amor; la identificación inconsciente; las formas del sufrimiento de cada analizante; etcétera) con los eventos producidos en el campo de la cultura, el campo "social", a veces considerado con demasiada rapidez ajeno a la cura analítica. El ejército y la iglesia durante esa época eran las instituciones en condiciones de producir, organizar, dar un lugar e identificar, a los componentes de una masa, a cada uno respecto del referente -el líder, Dios- y entre ellos, como integrantes de esa masa. Jacques Lacan no vaciló en señalar que allí, en esos fenómenos de orden social -la relación de la masa con el líder- se jugaba uno de los destinos de la transferencia y del objeto causante del deseo (24/06/1964). En el campo de las imágenes –por ejemplo, la figura del líder, Cristo- se produce el fenómeno de la identificación. ¿Qué ocurre cuando una de esas instituciones declina en forma abrupta su lugar?

La declinación se precipita a partir del 23 de julio de 1926 cuando el presidente Calles promulgó el reglamento de obligatoriedad del laicismo en la enseñanza de las escuelas confesionales. El Comité Episcopal mexicano ante eso dio una respuesta pública el 25 de julio de 1926, en una carta colectiva donde informa:

Su santidad Pío XI, profundamente conmovido por la persecución religiosa que desde hace algún tiempo se viene ejerciendo contra el pueblo mexicano, y que ha comenzado aún antes de las brutales medidas recientemente adoptadas, ha declarado...: ‘Los decretos y leyes publicados por un gobierno hostil a la Iglesia y aplicados contra el pueblo católico de México son tan injustos que no tenemos necesidad de deciros... que tales decretos... no merecen el nombre de leyes’ 12[11].

El argumento contenía un enunciado nodal: una ley que no es justa no es una ley. No se trata de discutir la oportunidad o no de la declaración, tampoco si fue correcta o no, nos interesa su letra pues ella dejó abierto un camino que fue más allá de los cálculos de lucha entre dos adversarios que se disputan el poder. La carta establecía la no existencia de leyes y de ahí extraía un acto "conclusivo" 13[12]:

Colocados en la imposibilidad de ejercer nuestro sagrado ministerio sometido a las prescripciones de ese decretado, tras haber consultado a nuestro Santo Padre, Pío XI,... ordenamos a partir del 31 de julio del año en curso, y a hasta nueva orden, todo acto de culto público que exija la intervención de un sacerdote quede suspendido en todas las iglesias de la República. Nos apresuramos a tranquilizaros, hijos muy amados: ningún interdicto pesa sobre vosotros... Las iglesias permanecerán abiertas para que los fieles puedan seguir acudiendo a ellas a orar... Dejamos las iglesias confiadas a los fieles, no dudando de que protegeréis... los santuarios que heredasteis de vuestros abuelos... La ley niega ahora a las escuelas católicas el derecho de enseñar la religión como deben hacerlo; manifestamos pues, a los padres que es para ellos una obligación de conciencia adoptar las disposiciones necesarias para impedir que sus hijos vayan a unas escuelas en las que su religión y su moralidad sean socavadas 14[13] (El subrayado es mío).

La jerarquía eclesiástica arrinconada por los embates del estado muestra una carta, la hace circular para presionar, sin tomar en cuenta que la circulación tocaba a la masa de creyentes. Los cristeros acusaron el impacto. Al disponer el cese del culto, los creyentes quedaban sin la misa, sin el bautizo de sus hijos, sus muertos no recibirían el culto que les está destinado, las confesiones no encontrarán lugar para efectuarse, la familia debía hacerse cargo de la enseñanza de sus hijos. Las iglesias que hasta ese momento eran un lugar de protección para la grey, quedaron en una situación delicada, la grey debía hacerse cargo de cuidarlas a ellas. Los feligreses recibieron el encargo de cuidar y proteger a la Iglesia, eso los acercó a estar en una relación directa con Dios sin la mediación del cuerpo de la Iglesia.

Freud, en su artículo Psicología de las masas y análisis del Yo (1921) escrito al finalizar la primera guerra mundial, estudió el fenómeno del pánico y la disolución de la masa de ambas instituciones:
La ocasión típica de un estallido de pánico se asemeja mucho a la manera como la figura Nestroy en su parodia del drama de Hebbel sobre Judith y Holofernes. Grita un soldado: « ¡El general ha perdido la cabeza!», y de inmediato todos los asirios se dan a la fuga. La pérdida, en cualquier sentido, del conductor, el no saber a qué atenerse sobre él, basta para que se produzca el estallido de pánico, aunque el peligro siga siendo el mismo; como regla, al desaparecer la ligazón de los miembros de la masa con su conductor desaparecen las ligazones entre ellos, y la masa se pulveriza como una lágrima de Batavia a la que se le rompe la punta 15[14].

El texto freudiano alude a una obra de teatro donde se despliega la acción de Judith al decapitar a Holofernes. Este personaje fue reconocido por José de León Toral como una de las fuentes de inspiración para su acto, en la medida en que ella actuó sola 16[15]. Freud subraya la desarticulación de la masa cuando la cabeza del jefe rueda por el suelo. En la "suspensión" decretada por la Iglesia mexicana asistimos a una reacción diferente. La cabeza que estaba en peligro era la de Cristo, doblemente en peligro pues ya no sólo lo persiguen las huestes revolucionarias, sino que además está huérfano al quedar sin la protección de la madre Iglesia. En ese punto, en lugar de disgregarse, se constituye una masa para hacerse cargo de la defensa del reino de Cristo y la masa tomó la forma de un ejército: el ejército cristero, cuya cabeza ideal era Cristo Rey.

Cuando el presidente Calles interroga al magnicida: "¿Quién te impulsó?", la respuesta de José de León Toral fue "Yo obré solo para que reine Cristo en México de una manera absoluta, no a medias" 17[16]. La frase es clara, no hay términos medios, no hay un medio. El culto religioso había cesado a consecuencia de la declaración de la institución encargada de mantenerlo. La referencia de la iglesia como cuerpo había declinado, su referencia ya no contaba, estaba "suspendida", entonces la masa de creyentes tomó la cuestión en sus manos formando un ejército. Una medida del efecto de la "suspensión" decretada fue que la masa de creyentes todavía se refiere a esa situación en términos de la "clausura" de los templos, adjudicando al Estado mexicano la toma de esa decisión. José de León Toral con sus manos hace caer el cuerpo de Álvaro Obregón al ejecutarlo en el restaurante La Bombilla. Su acto correspondía a la soledad ante la pérdida de una madre, en este caso, la Iglesia. Esa soledad lo dejaba a él solo junto a muchos de sus semejantes. Solo ante un Dios afectado por las desventuras de las jugadas de los humanos, ante un Dios afectado por la política.

Estas circunstancias generan los avatares del corazón de José de León Toral. Ese órgano anuda varias cuestiones del acto magnicida. Señalo sólo algunas de ellas:

a.- La frase "Quisiera que abrieran mi corazón y vieran en él la verdad de lo que he dicho: he actuado sólo". Su retórica incluye una metonimia, el corazón de larga tradición en la cultura del catolicismo será el lugar donde se puede leer una verdad esencial para Toral: el actuó solo;
b.- La frase incluye una metáfora según Jacques Lacan 18[17]. ¿Cuál es el significante reprimido que estaría en juego? Avanzamos lo siguiente: José de León Toral fue despojado de la autoría intelectual de su acto debido a la teoría de la conspiración. Sólo se le reconocía en el mejor de los casos, y en eso con serias dudas, el lugar de "autor material" de los "disparos". Ese episodio suele ocurrir con cierta frecuencia con los actos locos en la escena pública: como a un acto loco sólo un loco puede hacerlo, entonces, en el mejor de los casos, él es sólo el autor material, el autor intelectual debe ser otro. Así el Otro de la cultura política forcluye al autor del acto en nombre de vaya a saberse que teoría del lugar de autor. Aquel lugar donde la autoría daría un lugar al loco respecto de los otros y del Otro, un lugar que no pondría en duda su locura. La literatura -y otras manifestaciones del arte- están plena de autores cuya locura no les impedía ser autores de sus obras literarias, valga como caso Jorge Cuesta 19[18]. Ese lugar de autor intelectual le es arrebatado y se le impone una forclusión proveniente del Otro 20[19].
c.- Un tercer encargo que ese corazón portó en su momento y quizás lo siga cargando en la actualidad, es resultado de la ausencia de credibilidad fomentada por la paranoia compartida. En efecto, en el clima social y cultural del magnicidio participaba un elemento, el desfallecimiento de la creencia en la palabra dada por el otro. Se recordará que mediante una singular retórica de la disimulación, Álvaro Obregón violó la palabra empeñada de los líderes revolucionarios: no reelección. En ese contexto comenzaron a pulular por la ciudad múltiples rumores indicando que el joven fusilado el 9 de febrero de 1929 era un sustituto, un socias, incluso se decía que se trató de un simple muñeco. Dado que la verdad siempre se dice a medias, consideramos pertinente recorrer las diversas funciones del corazón en la cultura y estudiar así, con más precisión, esas vicisitudes respecto del caso de José de León Toral.

El lugar del corazón

Sigmund Freud en Psicopatología de la vida cotidiana (1901) refiere a Julio César, acto III, escena 3, obra de William Shakespeare:

Cinna: Sinceramente, mi nombre es Cinna.
Un ciudadano: ¡Háganlo pedazos! Es un conspirador.
Cinna: Yo soy Cinna el poeta...
No soy Cinna el conspirador
Otro ciudadano: No importa, su nombre es Cinna; arránquenle el nombre del corazón y déjenlo partir 21[20].

La referencia a Shakespeare estaba articulada al carácter equívoco de la verdad de un lapsus. Freud escribió el nombre de un crítico que le molestaba en lugar del nombre correcto y para resolver la verdad de ese escrito, nos remite al corazón y a la escritura que pueda haber en él. El corazón es una hoja carnal para escribir una verdad. ¿Cómo llega a ocupar ese lugar?

La historia de la cultura revela que ese lugar no fue el único que ocupó ese órgano "interno " que estaba hasta hace poco tiempo -era un órgano "interno", "íntimo"- a cubierto de la vista.

El corazón de los antiguos griegos

En las teologías órfica y pitagórica, el corazón constituye el núcleo de la prohibición de comer carne animal. La prohibición surge del sacrificio de Dionisos niño, secuestrado por los titanes, quienes lo mataron, descuartizaron, hirvieron y asaron su carne. Cuando estaban por tocar su corazón, un rayo de Zeus los mató y el joven dios renació, regenerado únicamente por su corazón. Una parte, el corazón, permitió la recuperación, el renacimiento del todo: el Dios vuelve a la vida. Era un órgano intocado y por eso conservado 22[21].
La teología órfica y pitagórica consideraba el consumo de carne como una forma de canibalismo. El corazón constituía en ese contexto el nudo de un conjunto de reglas que organizaban la relación del hombre con su cuerpo y con los dioses 23[22].
Filón de Alejandría, inserto en otra tradición afirmaba que:

Él adquiere forma antes del resto del cuerpo, como los cimientos de una casa... y se dice que sigue palpitando después de la muerte. Es el primero en aparecer y el último en desaparecer.
El canibalismo retórico señala la imposibilidad del duelo pues por la vía de la ingesta se trastoca la diferencia entre el mundo de la vida y el mundo de la muerte. Comer alrededor de una mesa pone en contacto dos actividades: hablar e ingerir. La presencia del lenguaje transforma la necesidad alimenticia pues lleva la comida al terreno del ágape. Algunas sociedades incluyen una comida compartida después del entierro de un muerto, así se identifican entre ellos como vivos: comen, introducen comida en su estómago a diferencia del enterrado que es introducido en el vientre de la tierra. Fustel de Coulanges revela que en la Antigüedad clásica, el culto del muerto exigía una estricta separación entre los vivos y los muertos 24[23].

El corazón de la literatura

Ahora nos trasladamos a otro territorio, el literario, cercano a los ritos culturales de la comida y funerarios. La ficción literaria complica las normas de los ritos. Lo hace a partir del momento en que el mundo de los vivos y el de los muertos invierten sus lugares.

El rito del ágape separaba a los vivos de los muertos ¿qué quedaría de él si se introduce lo no visible, lo oculto, en la ingesta? Por ejemplo, el envenenamiento. Lo oculto, lo no visible, reúne el mundo de la vida con el mundo de la muerte. En particular nos ceñiremos al caso del corazón y su trato en algunas ficciones literarias. Éstas se construyen a partir de una fantasía: la incorporación de un objeto que tiene las propiedades de otro. Nos interesa aquí subrayar no sólo el elemento de identificación que pueda estar en juego, sino tratar la fantasía en sí. Una fantasía organizada, en el campo literario, a partir de proponer que allí donde la introyección de un objeto fracasa queda lugar para la incorporación. Más aún estas ficciones literarias distinguen entre la incorporación simbólica, los significantes y una incorporación real de objetos, dicho de otra manera, un trasplante de órganos es una incorporación que va más allá del orden simbólico.

El cuento de los dos hermanos

Este cuento procede del antiguo Egipto. Un día la mujer del hermano mayor intenta seducir al menor que rechaza la propuesta. Lo acusa de haberla violado y desata la discordia familiar. El menor debe huir perseguido por su hermano mayor. En un momento ambos están frente a frente. El menor toma la palabra:

¿Por qué me persigues para matarme sin razón, sin haber escuchado lo que mi boca tiene que decirte?... ¡Has venido tras de mí para matarme sin razón y empuñas tu arma basándote en el testimonio de una prostituta! Y, al decir esto, cogió un cuchillo de caña, corto su miembro y lo arrojó al agua, donde un siluro temblón se lo comió. El muchacho se tambaleó y luego cayó al suelo. El hermano mayor sintió su corazón embargado de dolor... El menor le llamó y le dijo: "Iré al Valle del Pino y tu deberás hacer lo que voy a decirte: acudirás a ocuparte de mí si te llega la noticia de que me ha ocurrido algo. Arrancaré mi corazón y lo pondré en lo más alto de la copa florida del pino. Si cortan el pino y mi corazón se cae, irás a recogerlo.

En el antiguo Egipto el corazón representa un triple papel: en primer lugar, era el órgano central del hombre; en segundo lugar, era el centro vital, el lugar donde residen las emociones y, por último, el lugar donde reside la inteligencia. Agreguemos que este relato coloca en relación el órgano fálico con el corazón. El relato continúa dando una vuelta más:

El hermano mayor se dirigió al Valle del Pino [...] y encontró a su hermano menor tendido en el suelo, muerto. Fue a buscar el corazón de su hermano bajo el pino donde aquél debió cobijarse [...] y lo buscó durante tres años sin encontrarlo. [Iniciado el cuarto año] el mayor volvió bajo el pino... encontró una baya... y ¡vio que era el corazón de su hermano! Fue a buscar un tazón de agua fresca y puso dentro el corazón... El mayor cogió el tazón de agua fresca donde estaba el corazón de su hermano menor; este bebió de ella y su corazón volvió a su lugar... Los dos hermanos se abrazaron y se hablaron el uno al otro 25[24].

El corazón articula el falo, la vida, los celos, la sexualidad y el retorno de la vida. El relato revela un objeto de efectos múltiples y nudo de articulaciones.

La sazón del corazón

Un relato del siglo XIII cuenta las aventuras de la vida y de la muerte del caballero Ignaure, los eruditos reconocen el relato como uno de las primeras leyendas culinarias del corazón. Este joven apuesto, fiel a su rey, enamora a las doce esposas alojadas en el palacio, y que, un día, deciden hacer un juego: una de ellas representará a un sacerdote a quien las demás confesarán el nombre de su amante secreto. Cada una de las doce da a conocer el nombre de Ignaure, presas de la furia por la alta traición del caballero, deciden tomar venganza, lo rodean con cuchillos y sin embargo la belleza de Ignaure las detiene. Él confiesa que las ama a todas por igual. Pero como tiene que escoger a una, elige a la dama disfrazada de sacerdote, es decir, aquella que lo obliga a escoger.
Hasta allí no sería más que una historia libertina, entonces ¿a qué viene el calificativo de leyenda? Un espía enterado de la confesión, informa a los doce caballeros, y estos deciden tomar venganza: sorprenden a Ignaure con la dama elegida, el falso sacerdote, y lo encarcelan en una torre. Luego, proceden a organizar un ágape al cual invitan a sus damas.

Las mujeres intuyen una trampa y deciden establecer un ayuno que sólo levantarán cuando los caballeros les informen sobre el destino de Ignaure. El carácter sacrílego de la leyenda no está muy cubierto. Ella es una parodia de la Última Cena. El relato se instala, como lo indica M. Doueihi, en el cruce literario de las antiguas mitologías griegas y la cristiana 26[25]. Las mujeres enfrentadas al ágape de secreto contenido responden jugando la finta de la disimulación honesta, ellas sólo comerán si Ignaure aparece:

No sé si está muerto o vivo, ¡y cada una de nosotras ha obtenido de él todo lo que podía desear! ¡Ayudadme a expresar mi dolor! Que nuestro dolor sea común como lo ha sido nuestra felicidad para cada una de nosotras. Juraron al mensajero que no tomarían ninguna comida hasta el momento en que supieran si Ignaure estaba muerto o vivo con una total certitud. Y entonces empezaron a ayunar.
Las doce damas están unidas a través del corazón del falo de Ignaure y desde allí contestan al silencio de los esposos. Al silencio de ellos, ellas responden con el ayuno, a las bocas mudas se les enfrentan con bocas vacías. Los caballeros meditaron una respuesta y fue allí que tuvieron la "genial" idea:
Estas indignas depravadas han jurado que ayunarían hasta el momento en que supieran si él había muerto o había podido escapar. Dentro de cuatro días le cortaremos este quinto miembro, que tanto placer les daba, y con él prepararemos una comida. Le añadiremos el corazón y llenaremos los doce platos. Inventaremos una estratagema para que coman porque ésta será nuestra mejor venganza
Observemos un detalle, la solución propuesta mezcla los lugares de los vivos y de los muertos. Ya no será la tierra quien trague al muerto sino las vivas quienes comerán aquello que más placer les daba. Las damas, recuperadas sus fuerzas, inquirieron a los caballeros sobre la suerte de Ignaure:
Él que le había sorprendido... respondió "¡Señora mía, vos que erais el sacerdote y que fuisteis su amante, ahora habéis comido el objeto de vuestro gran deseo, puesto que era lo que más deseabais! ¡Y finalmente os lo han servido!... Todas habéis participado de este placer que tanto gusta a las mujeres ¿Ha habido bastante para las doce?

La escisión -spaltung- del mundo de los vivos y de los muertos se lleva acabo de una forma singular: los órganos escindidos del muerto fueron unidos a los cuerpos de sus amantes. Cada escisión implica la unión de una separación y la separación de una unión.

En un cuento incluido por Jean-Pierre Camus en Le coeur mangé encontramos la respuesta de una dama ante tamaña ingesta:

¿Por qué nuestro cocinero no lo prepare más a menudo? ¿Acaso resulta demasiado caro preparar este plato para no nos lo sirva más a menudo? Me parece realmente delicioso.
La dama no tiene empacho en decirlo, la ingesta del corazón y del falo reactivan su actividad sexual con el amante. El caballero que usa y abusa de su poder le hace comer ese platillo por la vía del engaño y recibe su propio mensaje invertido pues a partir de ese momento tendrá una dama que guarda en su interior el falo de su "enemigo". En los relatos medievales sobre el corazón y los órganos sexuales es notoria la concepción de la época del fin’amour. Esa concepción coloca al corazón como un medio de reconocimiento. Se lo puede leer en el Decamerón de Boccacio, a pesar de la privatización de las circunstancias y su inclusión en el plano familiar (Guillaume de Rousillon y su esposa son los únicos asistentes al ágape, el cocinero no sabía qué era lo cocinado). La privatización de estos relatos fue iniciada por Dante en el tercer capítulo de la Vita Nova.

San Francisco de Sales: la teología del corazón

San Francisco de Sales despliega una economía devota del deseo. Ya que el deseo es un pecado a combatir, ese combate se hace con una amalgama de comida y actividad sexual:

Existe algún parecido entre las voluptuosidades vergonzosas y las del comer, pues que ambas se refieren a la carne, aunque las primeras, en razón de su brutal vehemencia, se llaman simplemente carnales.

La estrategia discursiva del santo es simple: "Explicaré... lo que no puedo decir de una con lo que diré de otras". En esas explicaciones el topo de su retórica estará organizado por el elefante. Este animal nunca cambia de hembra, el ama tiernamente y con ella sólo se aparea cada tres años durante sólo cinco días. La realización de su unión se hace en secreto, no a la vista de otros animales, sólo se le vuelve a ver en el sexto día pues se dirige a lavar todo su cuerpo:

Cuan bellas y honestas son las costumbres de este animal, con las que invita a los casados a no permanecer atados afectivamente a la sensualidad y a la voluptuosidad que habrán ejercido según su vocación, sino pasadas éstas, a lavar de ellas el corazón y el acto y purificarlos lo antes posible.

Por ello recuerda que la gente de honor sólo piensa en la mesa cuando se sienta en ella, así como el elefante piensa en su amada sólo cada tres años. El ciclo del elefante, según Francisco de Sales, elimina toda manifestación pública de los placeres sexuales, y cuando estos se presentan deben hacerlo por su costado asocial:

El pensar en las viandas y en la manduca antes de la hora de comer es una señal inequívoca de un espíritu truhan, ruin, abyecto, infame, y más todavía si después se complace en lo que ha comido con palabras y pensamientos.

La lógica de estas propuestas se remonta al pecado original, en cuya efectuación estuvo presente la ingesta: comer la manzana. En este contexto San Francisco de Sales va a desplegar el lugar del corazón y sus representaciones místicas. En el Tratado del amor del Dios se encuentra la serie que incluye la ingesta alimenticia, el sexo y el corazón místico.

El corazón aparecerá por medio de una historia. Se trata de un caballero que viaja a la Tierra Santa para hacer el "mismo" camino que recorrió Cristo. Antes de iniciar el trayecto se confiesa y comulga con devoción, llegado a los Santos Lugares, los visita siguiendo al pie de la letra el orden cronológico de la vida de Cristo desde la Anunciación hasta la Crucifixión para luego ir al lugar donde se produjo la Ascensión, y:

Empezar a tensar en su interior toda la fuerza de su elección, como el arquero tensa la cuerda de su arco cuando quiere lanzar la flecha... "Oh, Jesús, mi dulce Jesús, no sé dónde buscaros y seguir en la tierra, mi adorado Jesús, conceded pues a este corazón que os siga y se vaya con vos hacia lo alto". Con estas ardientes palabras... alcanzó el blanco de su valioso objetivo.

Luego de esas palabras el caballero cayó muerto. Sus amigos, afectados por la situación, solicitaron a un médico que le examinara para saber la causa de ese desvanecimiento:

[Dijo el médico] "Sin duda, su corazón ha estallado a causa de un exceso y de un amor ferviente". Y para poder confirmar su juicio, le abrió, y encontró aquel valiente corazón abierto, con esta sagrada frase grabada en su interior: "¡Adorado Jesús!".

El corazón de Jesús fue atravesado en su martirio. Una de las condiciones solicitadas por José de León Toral para cumplir con su misión consistía en que una de sus balas atravesara, y por qué no, tocara, el corazón de Álvaro Obregón. Condición cumplida por su primer disparo, condición duplicada por la fotografía del corazón de José de León Toral atravesado, tocado por una bala. Aquí no se escapa que tocarle el corazón a alguien es una forma de llamar o invocar su sensibilidad ante tal o cual hecho. Una sensibilidad que no estaba en el horizonte del General Álvaro Obregón, si nos atenemos a la cantidad de " amigos" desaparecidos y asesinados por órdenes suyas, tal el caso de su delfín para la sucesión presidencial, el Gral. Francisco Serrano masacrado en la localidad de Huitzilac, Morelos. El hecho da pie a Martín Luis Guzmán para escribir La sombra del caudillo (Obras completas. FCE, México, 1995). La película del mismo nombre debió esperar varias décadas para ser proyectada a finales de la década de los setentas.

El corazón del caballero descripto por San Francisco de Sales inscribe el recorrido de la búsqueda del cuerpo perdido y ausente de Cristo, de su cuerpo místico. La alegoría del viaje al centro de la cristiandad conduce directamente al corazón, al corazón abierto, inscripto, al corazón de Jesús. El místico sólo puede ofrecer su corazón, éste es todo lo que le queda después del sacrificio. El corazón místico, escribe M. Doueihi 27[26], es el único que puede dar testimonio, al inscribir y dar su significado al triunfo de la palabra. La palabra no basta pues se apoya en una escritura efectuada en un órgano.

Las proposiciones de San Francisco de Sales hacen pasar el corazón del acto de antropofagia organizado por la ira del esposo engañado al corazón como sede de la revelación. El corazón, órgano vital, es también el órgano escogido por un deseo mortal, la unión con Dios. Este órgano debe abrirse y revelar su misterio. Asistimos al milagro del corazón escrito, ese corazón pasa de lo vital a ser la materia de una escritura divina, es el milagro de un corazón que no se produce por la incorporación, la escritura separa cuerpo y órgano. La fotografía del corazón de José de León Toral publicada en 1997 aparece en el vértice de un cambio que vuelve a afectar ese órgano, al menos, su economía y por ese sesgo afecta a la muerte humana.

La compañía de los Jesuitas

El papel dado por las narrativas cristianas al corazón, durante la Edad Media como en momentos posteriores, va acercando la centralidad del órgano con la centralidad de Cristo para el catolicismo. San Buenaventura no ahorra esfuerzos para sostener a Cristo en el centro de la historia:
El sol, en efecto, está en el centro de los planetas y según su movimiento..., se realizan las generaciones. El físico mide la generación. Entre todos los planetas, el Sol es el que tiene la difusión más potente. La difusión del corazón es también de la más poderosa, digan lo que digan los médicos. A partir de él... se difunde el espíritu vital a través de las arterias y el espíritu animal a través de los nervios... Cristo fue este centro en el momento de la encarnación... Éste, como corazón, es el centro de los dos elementos vivos.

La centralidad defendida por San Buenaventura no duda en apoyarse en la ciencia. Tomando a favor de su hipótesis todo aquello que pueda sostenerla, introduce un caballo de Troya, mismo que tomara su tiempo para mostrar sus fuerzas escondidas. Gracias a su tesis sostiene la centralidad de Cristo y también aquello que afectará o tocará a Cristo, a Dios. Y por si fuese poco, también va cambiar y trastocar el lugar del corazón. Su apoyo en la ciencia se revela fatídico para sus mismos propósitos. San Buenaventura culmina las proposiciones de otros santos, por ejemplo, San Agustín, para quien el conjunto del proceso de resurrección total -subrayo este componente- e integral de la carne perdida incluyó una economía de intercambios entre los cadáveres y los cuerpos resucitados. La circulación arribaba al tiempo único de la encarnación. Por último, los textos de San Buenaventura fueron escritos entre 1250 a 1276, año de su muerte.

El corazón flechado de Margarita de Alacocque

Ahora avanzamos en el tiempo y nos trasladamos al siglo XVII. El 27 de diciembre de 1673, una joven novicia de nombre Margarita, parte del coro, vive una visita:

Él la hace reposar sobre su divino pecho, donde le descubre "las maravillas de su amor y los secretos de su Corazón que siempre les había tenido ocultos... Mi divino corazón, le dice, está tan apasionado de amor a los hombres, en particular hacia ti, que, pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad es menester que las derrame..." Le pide enseguida el suyo y lo introduce en el suyo, "en el que me lo hizo ver como un átomo que se consumía en aquella ardiente hoguera"; se convierte, a su contacto, en llama encendida, lo saca y se lo vuelve a colocar en su pecho "como una llama ardiente en forma de corazón" 28[27] [El subrayado es del original].

La relación de Margarita con el amado Señor es erótica; incluso asistimos a una cópula coronaria y al trasplante de órgano descripto por la retórica de esta santa. Margarita de Alacocque se queda con el corazón de Jesús dentro de su cuerpo, ella ha sido penetrada por el corazón ardiente y divino; subrayo que esta operación de la retórica mística deja al corazón como un órgano penetrante y también desprendible.

Esta transformación de la joven novicia se realiza a través de la vista de cuadros. En un momento Jesús se le aparece con dos cuadros, uno en cada mano, en uno estaba pintada la vida feliz y en el otro una vida pobre, abyecta y sacrificada:

Escoge, hija mía, el que más te agrade; cualquiera que elijas, te haré las mismas gracias. [Margarita responde] Tú solo me bastas ¡Oh Dios mío!... Con tal de que tú estés contento me basta. [Jesús respondió] He aquí lo que yo escogí y más me agrada, tanto para el cumplimiento de mis designios como para volverte como Yo soy. [Y ella comenta] Acepté este cuadro besando la mano que me lo presentaba... ¡Cuán terribles fueron estos padecimientos! 29[28]

Aquí el cuadro genera un efecto de identificación de su lugar para la santa. Años después asistimos al acto donde se pone en juego una flecha, al menos, donde está presenta la congregación que fundó el famoso colegio la Fleche.

El 2 de julio de 1688, durante la fiesta de la Visitación, Margarita ha permanecido estática ante Jesús Sacramentado y se siente atraída hacia el Corazón divino. Allí vuelve a tener una aparición del Sagrado Corazón. Se produce una visión de la cual forma parte la Madre del Señor y San Francisco de Sales. La Virgen madre dice:

He aquí el divino tesoro que os he particularmente manifestado a vosotras por el tierno amor que mi hijo profesa a vuestro Instituto.
Y luego agrega:
Si a las hijas de la Visitación se les ha confiado el encargo de dar a conocer, amar y distribuir a los demás ese tesoro, a los Padres de la Compañía de Jesús les está reservado el representar y dar a conocer su utilidad y valor, a fin de que el pueblo cristiano se aproveche, recibiéndolo con el respeto y agradecimiento debidos a tan señalados beneficios. Y a medida que le procuren este placer, este Corazón divino... las derramará tan abundantemente en las funciones de su ministerio 30[29].
En esa fecha se establece el culto al Sagrado Corazón de Jesús a cargo de la Compañía de Jesús. Este acontecimiento religioso ¿cómo se relaciona con nuestro tema?

La circulación del corazón

Sesenta años antes de la instalación del culto al Sagrado Corazón, un médico, anatomista y fisiólogo inglés, profesor de anatomía en el Colegio Real publicaba un libro. Estamos en 1628, el nombre del médico era William Harvey y su obra se llamó: Sobre los movimientos del corazón y de la sangre [On the Motions of the Heart and Blood]. Basta decir que comenzaba el estudio científico sobre el órgano de la circulación. La ciencia comenzaba a avanzar sobre el cuerpo real y de ahí se iniciaba el lento camino por el cual la ciencia le quitaba al arte, por ejemplo a la literatura, una de las sedes para forjar su erótica del amor.

Del corazón a la cabeza, un desplazamiento

En la región de Baviera, Neuburg, el ejército estacionado espera que una tormenta amaine para entrar en combate. Esa noche, 1619, uno de sus miembros, de apenas 19 años de edad, es tomado por una serie de sueños exaltantes, reveladores, que le animan la noche. El sujeto de esos sueños llega a la conclusión de que se le ha presentado, revelado diremos, una nueva lógica (inventum mirabile), lógica capaz de fundar una ciencia universal. Agradeció ese don, decidió peregrinar a los pies de la Virgen de Loreto. En 1621 abandona las armas.

Ese joven era René Descartes, el mismo que en 1637 publica Discurso del método para bien conducir su razón y buscar la verdad en las ciencias. Cuatro años después da conocer Meditaciones sobre la filosofía primera y, en 1644, edita Las pasiones del alma. Este joven era un egresado del colegio de la Fléche, colegio fundado y dirigido por los jesuitas.

El colegio se fundó por una donación de Enrique IV, quién pidió a la orden los jesuitas que su corazón, el de la reina y el de sus sucesores fueran llevados allí después de su muerte y enterrados en la iglesia del colegio. Es necesario recordar que las exequias del monarca provocaron una interrupción de los estudios y el desarrollo de Descartes.

Descartes al final de su carrera va a cambiar el lugar donde se asienta el principio vital, el pneuma de los antiguos. Ese lugar ya no corresponderá más al corazón sino que estará localizado en el cerebro: se pasa del corazón a la cabeza. En la cabeza se ubica, según Descartes, la glándula pineal.

El desplazamiento operado por los descubrimientos de Harvey y las formulaciones respecto de la separación entre ciencia y religión desplegadas por la filosofía cartesiana, le presentan al corazón sus nuevos rivales: la razón y la racionalidad, modelos de un pensamiento separado del corazón y de lo que éste pueda simbolizar. Aquí encontramos un lugar donde un efecto real altera, quiebra, reestructura, modifica, el sistema simbólico. La subjetividad, simbólica por excelencia, queda afectada 31[30].

Blaise Pascal sostendría al corazón como nudo constituyente de una antropología de la creencia. A la incertidumbre de la razón se le opone el pensamiento intuitivo que está fincado en el corazón, ese es el valor de la corazonada. El orden del corazón queda reservado al dominio de la cooperación entre el dominio de lo humano con el dominio divino, se inauguran las grandes avenidas por las cuales circulará y se desarrollará el combate entre la razón y la creencia. A tal grado que Pascal afirma respecto de los que tienen o conservan el conocimiento del corazón:
Son bienaventurados y están legítimamente convencidos 32[31].

Se notará que Pascal debe aceptar que la creencia ya no abarca a todos, al parecer asistimos al descubrimiento en las culturas humanas de la muerte de Dios. El orden pascaliano anuncia el fin de una época y el comienzo de otra.

Los moralistas franceses hacen su esfuerzo para que un órgano oculto manifieste lo que se ve como la Rochefoucauld, con sus Máximas y La Bruyére con sus Caracteres en la sección titulada "Del corazón" destinada a la amistad. El corazón sería la sede del fuero interno. ¿Qué ocurre cuando ese órgano no visible se ofrece a la vista?

Descartes en Las pasiones del alma al localizar la glándula pineal en el centro del cerebro va a rechazar, lo diga o no, todas las representaciones del corazón y sus relaciones con las pasiones y el alma. El corazón sólo es un motor, una bomba mecánica. Las atribuciones pasionales o morales a ese órgano escapan al universo objetivo y observable de la ciencia. Así se instala una fisiología que además destila un cambio de visión del mundo basada en el papel central del cerebro en el análisis del comportamiento humano. Se establece la gran cercanía distante que separa al estallido del corazón, un infarto, del exceso de amor que detiene el corazón del caballero ante el itinerario de Jesús, o el corazón de José de León Toral como prenda de una verdad que su palabra requiere para garantizar su veracidad.

El corazón en su recorrido llegaba a la estación de la ciencia y a convertirse en un objeto de ella, ya no sólo separable sino intercambiable de un cuerpo a otro, maniobras hoy de carácter masivo y que su sola expectativa organiza una masa potencial donde quedan articulados dos campos: el campo potencial de los vivos que al morir donan y el campo real de los vivos que esperan una donación para no morir. En ese cruce entre una y otra función, la muerte queda alterada, radicalmente alterada, como lo muestra Obsesiones del corazón, filme británico donde una madre emprende un largo camino para escuchar el corazón donado por su hijo afectado por la muerte cerebral. La práctica científica del trasplante afecta el carácter absoluto de la muerte pues una parte del cuerpo del "muerto" escapa a esa determinación, sigue latiendo.

Los enigmas de un corazón

Volvamos ahora a los enigmas que nos plantea el caso de José de León Toral. Estos enigmas están mostrados por la tarjeta postal que contiene la fotografía de su corazón. ¿Cuáles son esos enigmas?
Un primer enigma mostrado por la tarjeta postal es que algunos de los supervivientes, en particular, su hija, a pesar de la tarjeta, manifiestan que eso no ocurrió, para ella la imagen no es fuente de certeza y al contrario la conduce al terreno de la incredulidad respecto de esa imagen. Para ella, como buena hija, basta con la palabra de su padre. Un segundo enigma se localiza en un escrito de Alfonso Toral Moreno:

Parientes y amigos se congregaron deseando ser los primeros en mirar aquel apacible rostro, pero se les pidió espera, pues antes de ser colocado en el ataúd, el cuerpo de Pepe tenía que ser examinado por los médicos familiares. Mi papá, Pascual Toral, mi hermano, Salvador y el doctor Aristeo Domínguez. Además, habría de ser identificado por sus padres, sus hermanos y los parientes más cercanos que lo conocieron íntimamente. Inclusive los que en el deporte lo vieron desnudo en las regaderas.

Este escrito insiste una y otra vez en el tema de la identificación del cadáver de Pepe, luego continua:
En una mesa adjunta al féretro, se le despojó de su ropa ensangrentada, se le suturaron las heridas externas, incluida la incisión torácica para extraerle el corazón y conservarlo, operación que testimonialmente realizó Salvador mi hermano... La camiseta y la camisa, las más ensangrentadas, tuvieron que ser repartidas en pequeños retales [entre los] fanáticos o no, principalmente mujeres, fieles a su memoria.

Los enigmas nos conducen al tema de la inspiración, nos dirigen a la fuente en la cual abrevó Toral para lanzarse a ejecutar su acto, de la misma forma que tal o cual modelo inspira al pintor para ejecutar su obra.

Judith, una inspiradora

Estos dos enigmas no serían tales si dejamos de lado un dato: José de León Toral se inspiró en Judith, un personaje bíblico. El personaje de Judith es citado por Freud en Psicología de las masas y análisis del Yo, y en la obra de Emmanuel Régis, Los regicidas en la historia y el presente. Allí se documenta cómo ella fue inspiradora de la obra de varios regicidas. ¿Cuál era la cualidad que la convertía en inspiradora de personajes tan distantes entre sí?

Judith es un personaje mítico e incierto al decir de la Biblia del nuevo milenio 33[32]. Judith, luego de escuchar las amargas palabras que el pueblo lanzaba ante la situación que vivían los asirios a partir del sentimiento de venganza de Nabucodonosor, rey de los asirios, decide asesinar a Holofernes, un general enviado por el monarca para llevar adelante sus planes de venganza. Se trataba de seducirlo y luego estando a solas con él cortarle la cabeza. Judith antes de ejecutar su misión produce una oración de la cual reproducimos un fragmento:

Acuérdate, Señor, de tu pacto, y dame palabra seductora para herir y azotar a los que traman duros planes contra tu pacto, contra tu santa casa... Y haz que conozca cada pueblo y cada tribu que tú eres el Dios de todo poderío y toda fuerza y que fuera de ti no hay otro defensor del pueblo de Israel 34[33].

La imagen final de la oración de Judith revela la inspiración de la imagen declarativa efectuada por José de León Toral ante el interrogatorio del presidente Calles, el mismo día del magnicidio: "¿Quién te impulsó? Yo obré solo para que reine Cristo en México de una manera absoluta, no a medias". La inspiración unía a pesar de las distancias ambos cuadros, un tiranicidio, el primero y un magnicidio, el segundo. ¿Cuál era su diferencia?

La diferencia afectó el lugar de autor. Hasta el momento no se ha encontrado ningún testimonio bíblico o de otra índole que le quite al personaje de Judith la autoría de ese tiranicidio, mientras que a José de León Toral la autoría le es negada e incluso, en la actualidad sigue sin ser reconocida. En ese inconveniente toral para el ejecutor, se inserta la circulación de un corazón encargado de transmitir una escritura de la verdad. Esa diferencia tiene que ver con un hecho proveniente del campo del otro, en efecto, en la escritura bíblica no estaba presente una adquisición moderna separar entre el autor material y el autor intelectual de un acto, de una obra de arte, etcétera.

Ese inconveniente que afectará en su singularidad la autoría de otros regicidios y magnicidios dio origen a la distinción entre el autor material y el autor intelectual. Al magnicida José de León Toral sólo se le reconoce la autoría material. Ese tema de la identificación del autor encubre otro, la identificación del antes y del después del crimen. El sujeto que comete esa clase de actos ¿es el "mismo" después de su ejecución?

Estamos, ahora en condiciones de indicar que la identificación era un problema: ¿a quién se trataba de identificar? A "Juan", a "Pepe", a "José de León Toral". Los tres no hacen uno, trazo mínimo de identificación.

El antes y el después del 17 de julio de 1928 afectó la historia social, política, económica, cultural, de México y por eso afectó a un miembro de esa historia, afectó al sujeto que tomó parte activa en el lugar de autor de esa diferencia antes-después. José de León Toral era una nueva identificación producida por el acto, no tenía consistencia antes del mismo ¿el corazón no era el lugar de escritura de ese trazo unario [Einziger Zug] basal de la identificación resolutiva? Este enigma encuentra su formulación en la "misma" tarjeta postal que dio inició a estas líneas. En el reverso de ella se lee, a la manera del título de un cuadro: Corazón de José de León Toral atravesado por una bala, 1928. Centro Condumex. Centro de la Imagen / Luna Córnea, México.

El reverso ¿será semejante al anverso? Las instalaciones del Centro Condumex están sostenidas por la compañía nacional más importante de la comunicación telefónica. Allí se guardan documentos originales y testimonios de José de León Toral, por ejemplo, una fotocopia del manuscrito de su madre; el juego de lápices de José de León utilizados por él para hacer el retrato del General Álvaro Obregón -éste recibió el dibujo con una sonrisa cortada por los disparos del magnicida. El Centro de la Imagen es una dependencia del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA); esa institución edita la revista Luna Córnea, en particular el número 11, de enero-abril de 1997. El número contiene fragmentos de Memorias de una madre resignada de María Toral de De León y luego de ellos, se publica El emperador de los asirios de José Emilio Pacheco, recreación del magnicidio.

El reverso conteniendo el título Corazón de José de León Toral atravesado por una bala, 1928, sólo logré leerlo al pie de la letra al finalizar el recorrido de este artículo, por ende la tarjeta del principio y del final, al menos para quien esto escribe, es la misma pero distinta. He aquí una cuestión: José de León Toral fue fusilado el 9 de febrero de 1929. El psicoanálisis no cuenta con intervenciones correctivas, entonces, ese cambio de fechas ¿qué nos dice? Nos dice al pie de la letra que un corazón fue atravesado por una bala en 1928. Ya sabemos del corazón afectado de Álvaro Obregón a consecuencia de los disparos de la pistola Start, empuñada por José de León Toral. Nos dice al pie de la letra que un corazón murió fusilado en 1928, nos dice que allí murió "Pepe", "Juan" y, agregamos, de allí nació otro, José de León Toral, y junto con él y con su acto nació otra forma de organizar al país. El sujeto individual no es nada sino el efecto del colectivo.

El corazón de la tarjeta postal guarda una diferencia en su estatuto de objeto separado. ¿Qué relación mantiene con los pequeños retales de la camisa y camiseta ensangrentada que recibieron "fanáticos o no, principalmente mujeres"? Estaremos en presencia del surgimiento de un objeto fetiche "principalmente" para mujeres. Juan Rulfo indicó que la guerra cristera fue una guerra organizada por las mujeres, diremos, mujeres arrebatadas por el frenesí erótico del amor a Cristo. ¿Acaso no fue Freud quien descubrió el componente sexual, erótico, de la religión?

Tlalpan, México, D. F.
27 de noviembre del 2001

Notas
1 En México, el término "toral" designa una decisión o cuestión absoluta, nodal, definitiva, sin retroceso. El término es homófono con el apellido de José de León Toral.
2[1] María Toral de De León, Memorias de María de De León Toral, madre de José de León Toral, edición a cargo de Antonio Rius Facius, prólogo de Salvador Abascal, editorial Tradición, México, 1972, pp. 44-49. Este libro es una edición pública y modificada de los "Apuntes históricos" escritos de puño y letra por la autora en una libreta.
3[2] Ibídem, pp. 44-45.
4[3] Ibídem, p. 47.
5[4] El término aparece bajo la pluma de S. Freud en el "Manuscrito K", Obras completas, volumen I, Amorrortu, Bs. As., 1982. Jacques Lacan lo tomó de la clínica psiquiátrica alemana y escribe: "Encontramos en ella, ante todo, un carácter de electividad muy especial, que se produce a propósito de una coyuntura absolutamente particular. Se presenta, además, como una experiencia sobrecogedora, como una iluminación específica, carácter que los autores antiguos, cuya mirada no estaba velada por ninguna teoría psicológica, tenían muy en cuenta cuando designaban este síntoma con el término excelente de "fenómeno de significación personal". Es manifiesto su parentesco con los sentimientos de extrañeza inefable, de ya visto (déjá vu), de nunca visto, de falso reconocimiento...", en De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad. Siglo XXI, México, 1985.
6[5] Entrevista con la hermana Esperanza de León efectuada el 16 de noviembre del 2000.
7[6] Entrevista con Alfonso Toral Moreno efectuada el 20 de noviembre del 2000.
8[7] Jacques Lacan: "En la paranoia, cosa curiosa, Freud nos aporta ese término que les ruego mediten en su surgimiento primordial Versagen des Glaubens. El paranoico no cree en este primer extraño al cual el sujeto tiene que referirse primeramente", 9/12/1959.
9[8] Entrevista con Mercedes Barba del 21 de noviembre del 2000.
10[9] José de León Toral, declaración preparatoria del 31 de julio de 1928, foja 68, con su firma, Expediente de la Corte Suprema de Justicia.
11[10] Freud precisaba este mecanismo de la siguiente forma: "se establecen siempre dos posturas opuestas, independientes entre sí, que arrojan por resultado la situación de una escisión del yo. También aquí, el desenlace dependerá de cuál de las dos pueda arrastrar hacia sí la intensidad más grande". Cf.: Esquema del psicoanálisis (1940[1938]).
12[11] Jean Meyer, La Cristiada 2.- El conflicto entre la Iglesia y el Estado, 1926-1929, Siglo XXI, México, 13 ed., 1994, pp. 263-273.
13[12] Las comillas indican que sólo concluía un aspecto y, por ende, no había una conclusión a la manera de aquellos que logran establecer su identificación y entonces, ese aspecto de su vida está concluido.
14[13] Op. cit., pp. 168-269.
15[14] S. Freud, "Psicología de las masas y análisis del Yo", en Obras completas, volumen XVIII, Amorrortu, Buenos Aires, 1979, p. 93.
16[15] En la monografía de Emmanuel Régis, Los regicidas en la historia y en el presente (Colección Libros de artefacto, México, 2000), el autor subraya el hecho de que ese personaje bíblico ha inspirado a regicidas en varias ocasiones, cfr.: pp. 70-71.
17[16] Alberto Sladogna, "Vox Populi, Vox Dei", epílogo de Los regicidas en la historia y el presente, pp. 105-108.
18[17] Jacques Lacan, el 10 de abril de 1973, recomendaba leer para esa precisión El título de la letra (Una lectura de Lacan) de Jean-Luc Nancy y Philippe Lacoue-Labarthe, Serie crítica analítica, Ediciones Buenos Aires, 1981. Añadimos el reciente estudio de Jean Louis Sous, Les p’tits mathèmes de Lacan. Cinq études sérielles de psychanalyse, Cahiers de l’Unebévue, Epel, Paris, 2000.
19[18] Cfr.: Jesús M. Malo, "Con la escritura a cuesta (Jorge Cuesta, alquimista de la palabra)", en Puntuación y estilo en psicoanálisis, Libros de artefacto, México, 1989.
20[19] Ésta es experiencia clínica de la forclusión: es el Otro quien excluye.
21[20] Sigmund Freud, Psicopatología de la vida cotidiana, Amorrortu, volumen VI, Buenos Aires, 1980, p.118.
22[21] Milad Doueihi, Historia perversa del corazón humano, Los libros de Sísifo, Edhasa, Barcelona, 1999, p. 12. Seguimos este ensayo para el curso de esta investigación.
23[22] Ibídem, p. 13.
24[23] Ibídem, p. 220.
25[24] Ibídem, pp. 34-35.
26[25] Ibídem, p. 51.
27[26] Ibídem, pp. 190-191.
28[27] José Ma. Sáenz de Tejada, S. J, Vida y obras de Santa Margarita de Alacocque. La confidente del Sagrado Corazón de Jesús. Apostolado Mariano, Sevilla, p. 23.
29[28] Ibídem, p. 30.
30[29] Ibídem, p. 53.
31[30] De acuerdo a la definición de Lacan: "Tal es la definición válida del sujeto en tanto que, bajo toda enunciación predicativa, es esencialmente ese algo que sólo es representado por un significante para otro significante" (7/02/1968).
32[31] Milad Doueihi, op. cit., pp. 207-209.
33[32] Biblia del nuevo milenio, "Ecuménica", Edición original, traducción directa al castellano del hebreo y del arameo y confrontación con los textos griego y latino, Prólogo del cardenal Norberto Rivera C, revisión teológica, Monseñor Octaviano Valdés. Nihil obstat: del censor: Pbro. Lic. Luis Millán Ocampo. Imprimatur del 13 de junio de 1996, por el IX Obispo de Cuernavaca, Luis Reynoso Cervantes; Trillas, México, 2000, p. 493.
34[33] Ibídem, p. 502.


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