Lacan: ¡Adiós a la cadena significante! ¡¿Y nosotros que la queremos tanto?!* *Alberto Sladogna, sladogna@gmail.com



Lacan: ¡Adiós a la cadena significante! ¡¿Y nosotros que la queremos tanto?!* *Alberto Sladogna, sladogna@gmail.com

Dios está en los detalles   Abby Warburg
Un objeto que habla de la falta, de la destrucción, de la desaparición de objetos. No habla de sí. Habla de otros. ¿Los abarcará también? J. Johns
Todo parece imposible hasta que se hace Nelson Mandela

Jacques Lacan fue un lector practicante de Heráclito [Cfr. J. L. Austin: ¿Cómo hacer cosas con las palabras?]. Plutarco relata una leyenda:
El barco en el cual volvieron Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era.

El relato colaboró en la construcción de la paradoja de Teseo: muestra que algo es igual y sin embargo no siempre es lo mismo. Platón en Cratilo dejo asentado que:

Heráclito dice que todas las cosas fluyen y que nada permanece quieto, y comparando las cosas existentes a la corriente de un río dice que nadie puede sumergirse en él dos veces

Plutarco  comentó esa oscura propuesta: “no es factible pararse dos veces en el mismo río,  porque se dispersa y se junta de nuevo, y se acerca y retrocede”. Más allá o más acá de los debates suscitadas por tal enunciado, constatamos que algo semejante ocurre en cada sesión de análisis, nada está predeterminado, no hay un concepto previo que en ella se despliega, al contrario, se trata del curso, surco abierto por lo que se dice, así no es posible sostener que esa sesión haya sido igual a la anterior, quizás solo fue parecida. De même a pareille hay una diferencia, de lo mismo a lo parecido hay un salto, se pasó a otra cosa por vía de la apariencia. El costo de la apariencia se llama “igualdad/igual”, nada cambia.    

Lacan hace un camino sin trazado previo, llego a determinadas estaciones o lugares de albergue transitorios: el objeto , el objeto de la pulsión, la necesidad, la demanda, el deseo, el objeto del deseo, el objeto causa del deseo, la imagen especular, el objeto a, causa de un deseo, el complejo de Edipo, la castración. Inició un momento de su andar desde una estación: simbólico, imaginario, real (1953) hasta llegar a otra cuyo título fue real, simbólico, imaginario (1974).

Las interpretaciones de las diversas agrupaciones lacanianas suelen dejar de lado el componente heracliteano de ese camino; una lectura documentada muestra esa presencia y dejar ver que al mismo tiempo que todo es igual, cada cosa es parecida y distinta con respecto a un momento previo. 

Baste con recordar un hecho compartido entre las diversas posiciones orientadas por los trazos que ese camino dejó. Una escritura como i(a), imagen del otro, imagen en el espejo, se conserva como siendo la misma a pesar de que en un momento posterior i(a) dará cuenta de aquello que sostiene la imagen especular: el objeto a. Así queda igual…de alterado el estadio del espejo. “Todo” parece igual, con solo cambiar un elemento el “todo” fue modificado provocando una serie de consecuencias en el camino, en las estaciones, en las orientaciones para transitar en tal o cual experiencia de análisis.

En lengua francesa “tema” se escribe “sujet” , con esas letras se escribe “sujet”:sujeto. Es algo parecido y sin embargo no es igual.

Los registros esenciales de la realidad humana [simbólico, imaginario, real] , registros bien distintos (1953)  son presentados como siendo “iguales” a lo que aparecen  en 1975/1976, solo que en esos años ya no son “distintos”, cada uno tiene: consistencia, existencia y agujero.

Los registros están en un mismo plano, pasan de tres a cuatro [rsi + el santóma], son equivalentes, no hay sobredeterminación de uno sobre los otros, hay multiplicidad en la “unicidad” del plano de acción.  Veamos un efecto. El plano referencial suele presentarse como el territorio en que se despliega esa práctica nombrada “control de casos” o “supervisión”. El controlante dice “ese analizante habló de su padre”, se trataría de la historia que el analizante relata, aquella que surge en esa sesión. Cuando los registros son equivalentes y sin privilegio de uno sobre los demás, la historia referenciada es afectada, en lugar de quedar fuera de la página,  ellas, las referencias al padre, está en el plano del relato del supervisante al decir eso en su sesión de “supervisión” o “control”. Se pasó del saber referencial al saber textual que incluye las referencias. Las referencias no están fuera ni dentro, solo están en la superficie del “decir el caso”. Lacan formuló esa “distinción  entre saber textual y saber referencial” (9/10/1967).

La topología da un matiz a esa “distinción”, aparta su horizonte dual  [dentro-fuera],   conserva  de la frase  sus significantes modificando su significado y su sentido: en el saber textual está la referencia (Cfr. Shoshana Felman, El escándalo del cuerpo hablante. Don Juan con J. L. Austin [y J. Lacan] o la Seducción entre lenguas, a editarse por Artefactos textuales, elp, 2012, Buenos Aires-México). En un libro las referencias están en la pagína, están en el pie de página o están al final del capítulo o están al final, en cada uno de esos casos están allí, ni dentro ni fuera en la superficie.

Jacques Lacan al introducir las estructuras freudianas en las psicosis (1955/1956) otorgó a su actividad un método: analizar los textos doctrinarios del psicoanálisis, Freud/Schreber en esa ocasión, fue su análisis de la doctrina freudiana. Propongo seguir el camino de un shibbólet lacaniano: “cadena significante”.

¿Qué es un shibbólet?

En 1914 Freud reconocía al sueño como el shibbólet del psicoanálisis; en 1920, el shibbólet añadido a sus Tres ensayos de una teoría sexual  era el complejo de Edipo; en 1923 producía un cambio:   

La diferenciación de lo psíquico en consciente e inconsciente es la premisa básica del psicoanálisis…pues aquí está el primer shibbólet del psicoanálisis.

Esa contraseña constituía y constituye un grupo, en este caso, quienes eran parte del psicoanálisis y quienes dejaban de serlo. Ese significante lleva un signo para otro… (Cfr. José Attal, La no excomunión de Jacques Lacan. Cuando el psicoanálisis perdió a Spinoza, pp. 69 y siguientes, Buenos Aires, 2012) En Freud no se mantuvo siempre igual a si mismo, cambiaba. Jung no observó el shibbólet[i], quedo expuesto al desamparo y/o la intemperie respecto del psicoanálisis freudiano.

En el filme Titanic, 1997, en la  escena del choque con el hielo y comienzo del hundimiento del barco, hacia final, un conjunto de músicos se despiden de Wallas, el violinista y luego se queda tocando, al escucharlo los demás regresan, siguen tocando a pesar de que los demás pasajeros tratan de salvarse, cuando las aguas llegan a los músicos simplemente se despiden, Wallas dice: fue un honor tocar con ustedes. La intemperie de la música los amparó; la intemperie no es desamparo. Ese barco se presentó como siendo algo sólido y a prueba de cualquier contingencia. Parafraseando a Carlos Marx en el Manifiesto comunista (1848) todo lo solido se desvanece en el aire, aun cuando lo veamos en pie y circulando.

Lacan ¡Adiós a la cadena significante!

Lacan hacia el final de una exposición (1953) recibe una pregunta:
SR. ANZIEU — Cuando Freud hizo la teoría clínica, tomó prestados modelos a las teorías de su época… Al proponernos este principio de esquema… me gustaría saber si estos modelos son del registro del símbolo o del imaginario. ¿Y qué origen dar a estos modelos?
¿Lo que usted propone hoy es un cambio de modelo permanente para pensar los datos clínicos, adaptado a la evolución cultural? ¿O algo distinto?
              DR. LACAN — Más adaptado a la naturaleza de las cosas, si consideramos que
              todo aquello de lo que se trata en el análisis es del orden del lenguaje, es decir, al
              fin de cuentas, de una lógica. Por consiguiente, esto es lo que justifica esta
             formalización que interviene como una hipótesis.(Conferencia del 8/07/1953,
            simbólico, imaginario, real)

El orden del lenguaje deja de lado el aparato psíquico, lo sustituye por otro aparato; esa introducción se realiza en la tarde del día en que, por la mañana, Lacan perdió su condición de psicoanalista didacta miembro de la IPA, pasó a la condición de invitado –quedo como El muerto y el arrimado a los tres días apesta- solo podría intervenir en las presentaciones abiertas, mientras que no participaría de las cerradas destinadas a tratar la formación del analista. Caía sobre él uno de los efectos del shibbólet ¿Cómo enfrentar esa situación? Construyendo un aparato con el cual navegar a la intemperie. Ese aparato del retorno a Freud tenía una maquinaria, se trataba del lenguaje apoyado en la lingüística de Ferdinand de Saussure. 

Acabar la carretera

En su seminario oral de 1964, cuyo título aceptado por Lacan para su publicación fue Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, al anunciarlo   en   la cartelera   lo   presentó como  Los   fundamentos   del psicoanálisis. Se trataría de interrogar: el inconsciente, la repetición, la transferencia, la pulsión (sesión del 15/01/1964); elementos a los que se les otorga el atributo de ser fundamentos del psicoanálisis.  En la sesión del 22/01/1964  cada uno de ellos comienza a ser interrogado. Sean conceptos, sean fundamentos no  están ya establecidos en tanto que fundamentos, se los establecerá.

Lacan sin decir nada ¡simplemente! no incluye al complejo de Edipo, al tiempo que la versión editada y revisada por Lacan la sesión del 22/01/1964 se titula El inconsciente de Freud y el nuestro, de dos inconscientes uno se presenta como el “nuestro”.  José Attal añadió que en 1964/1965 aparecen en el acta de fundación de l’École Freudienne de Paris, en un documento adjunto que circuló solo entre sus miembros, por primera ocasión los términos AE y AME (Analista de la Escuela y Analista Miembro de la Escuela). Esos títulos ¿A cuál de los dos inconscientes pertenecerá? (Cfr. José Attal, El pase…La tercera proposición de octubre de Jacques Lacan, Me cayó el veinte, México, 2012)

Otro signo: en la  sesión del 15 de enero de 1964 Lacan  introduce el término schibbólet.  Si el complejo de Edipo no fue incluido, entonces para su psicoanálisis y  para “nuestro” inconsciente queda excluido como “concepto fundamental”.

Varios elementos tiene apariencia  de ser siempre iguales a sí mismos: la madre, el padre, tótem y tabú, las masas, el sueño, el lapsus, la pulsión, el amor, el deseo, la demanda, la necesidad, el pase…, solo que al desplegarlos llevan la apariencia de “igualdad”.

A partir de 1964 la versión freudiana del sujeto elaborada por Lacan enfrenta dificultades: ese sujeto pierde la pista del retorno a Freud, ruta que dejo de ser apta para circular. Ese sujeto  se deslizaba de manera interminable e infinita ¿Alguien vio a ese sujeto en un análisis? ¿Alguien atrapó alguna vez a ese sujeto? El “sujeto” es tema de un deslizamiento infinito o inacabado o inacabable.

La carretera del retorno

En Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis (1953)  texto o un discurso de alto contenido religioso fue tachado por el chamuyo como “el discurso de Roma”  ¿Cuál será el religar en juego? :

Decir que este sentido mortal revela en la palabra un centro exterior al lenguaje es más que una metáfora y manifiesta una estructura. Esa estructura es diferente de la espacialización de la circunferencia o de la esfera en la que algunos se complacen en esquematizar los límites de lo vivo y de su medio: responde más bien a ese grupo relacional que la lógica simbólica designa topológicamente como un anillo.

De querer dar una representación intuitiva suya, parece que más que a la superficialidad de una zona, es a la forma tridimensional de un toro a lo que habría que recurrir, en virtud de que su exterioridad periférica y su exterioridad central no constituyen sino una única región.

¿Cómo es esa cadena? En 1966, año de edición de los Escritos, Lacan introdujo una nota al pie de página que remite al seminario oral La identificación. Recorramos la imagen evocada por la frase, un signo que envuelve un significante:

 Luego en La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud


Con la segunda  propiedad  del  significante  de  componerse  según  las  Ieyes  de  un  orden cerrado, se afirma la necesidad del sustrato topológico del que da una aproximación el término de cadena significante que yo utilizo ordinariamente anillos cuyo collar se sella en el anillo de otro collar hecho de anillos (14-26 de mayo de 1957)

Se requiere tomar una cadena y manipular la misma. Se trata de una cadena, un eslabón o anillo pasa por el agujero del otro eslabón o anillo,  se anudan, se puede hacer lo mismo con dos toros encadenados. El deslizamiento de un significante a otro significante se construye sobre un nudo de dos elementos, se trata de un efecto dual, se requieran siempre como mínimo, dos significantes. La estructura de esa carretera es dual: dos toros abrazados, anudados ¿Solo el abrazo del simbólico con el imaginario?

En esa cadena dual se desliza el sujeto, allí están inscriptas la demanda, la necesidad y el deseo ¿Qué ocurre cuando la pista cambia de nudo, de superficie y de cadena? ¿Qué le ocurre al significante? Los elementos que se deslizaban al romperse esa cadena y pasar a otra red de superficies o de nudos o de cadenas no anudadas [el borromeo]  ¿Se conservan los “mismos” o pasan a ser “parecidos”?

Un accidente de la carretera

La frase o sintagma cadena significante aparece en reiteradas ocasiones (¿96?) antes del seminario La identificación (1961/1962), ese año Lacan dice:

¿Cómo puede producirse esta relación típica con el sujeto constituido por la existencia del significante como tal, único soporte posible de lo que es para nosotros originalmente la experiencia de la repetición? ¿Me detendré aquí o les indicaré desde ahora cómo hay que modificar la fórmula del signo para discernir, para comprender lo que está en juego en el advenimiento del significante? El significante, al revés del signo, no es lo que representa algo para alguien es lo que representa precisamente al sujeto para otro significante; mi perra está a la búsqueda de  esos  signos  y  luego,  habla  como  ustedes  saben,  ¿por  qué  su  hablar  no  es  un lenguaje? Porque justamente yo soy para ella algo que puede darle signos, pero no puede darle significantes.[Subrayado a mi cargo]

Se trata de la definición canónica del sujeto: un significante representa a un sujeto para otro significante. Es un sujeto (S) no tachado, no dividido, no está barrado, solo está excluido de la cadena, además, Lacan toma distancia con el signo y reafirma su solidaridad con Ferdinand de Saussure del Curso de lingüística general.

La articulación en cadena de dos toros presentada en ese seminario que acabamos de citar era la siguiente:




Una cadena tórica no por eso deja de lado su carácter de cadena dual. Se requiere manipular dos toros o sus equivalentes: dos llantas, dos salvavidas, dos donas,…

Sonidos de rotas cadenas:

En Buenos Aires (1992) Eric Laurent efectuó una intervención e indicó  un “error” tipográfico que durante años a él les costó trabajo reconocer, un error en el texto de Lacan conocido como Radiofonía;  “error” tanto en la edición  francesa y en la castellana (E. Laurent, Lacan y los discursos, Manantial, Bs.As, 1992, pp15-17). El “error” se localiza en una aclaración escrita por Lacan presentada como  Nota sobre la respuesta a la pregunta VII:

Para facilitar la lectura reproduzco acá los esquemas estructurales de los cuatro “discursos” que fueron este año el tema de mi seminario. Para aquellos que no siguieron su desarrollo.




 
Lacan colocó entre el S1 y el S2 una imposibilidad. Eric Laurent resuelve el tema, corrige el error y subraya que fue producto del tipógrafo; tipógrafo y error que vuelve,  otra, otra, otra vez a reiterarse en la edición castellana de la  sesión el 19 de diciembre de 1972 del seminario  Aún [en francés se le conoce con el título de Encore: Otra vez]. Ese error en la formalización del Discurso del Amo deja aparecer una imposibilidad para la articulación del Significante índice 1 (S1) con el Significante índice 2 (S2). Ya no se podría, siguiendo esa imposibilidad, sostener que un significante representa al sujeto para otro significante. La carretera dejo de funcionar. En el seminario destinado a presentar los cuatro discursos, no hay formalizado un discurso del amor.

Al leer Radiofonía (1970) se nota, entre otros, dos datos aportados por Lacan: indica que es importante el signo y en segundo lugar le dice adiós a un Ferdinand de Saussure, al tiempo en que recibe y alberga  los despliegues estoicos del lenguaje.

Lacan responde respecto del signo:

¡En primer lugar no crean que el signo no es asunto mío, bajo el pretexto de que yo definí al significante como nadie se había atrevido a hacerlo! Por el contrario es lo primero y será también lo último. Pero hace falta este desvío. Lo que denuncié de una semiótica implícita cuyo  desconcierto habría  consentido la lingüística, no impide que haya que rehacerla, y con el mismo nombre, puesto que de hecho referimos a la antigua aquella por hacer. Si, según Lacan, el significante representa a un sujeto (no un significado) y para otro significante  (lo que quiere decir: no para otro sujeto), entonces ¿cómo puede el significante desembocar en el  signo que, desde tiempo inmemorial, representa algo para alguien? Es en el budista que pienso, queriendo animar mi cuestión crucial con su: no hay humo sin fuego.

Luego procede a dar su despedida de la lingüística de un Ferdinand de Saussure:

Partamos del punto de llegada. Saussure y el círculo de Praga producen una lingüística, que no tiene nada en común con lo que antes se designaba con ese nombre, que recuperara sus claves en manos de los estoicos, - ¿ pero qué hacían ellos?...

Y añade:

Que sirva esto de prefacio al tratamiento que voy a hacer del pool que usted imagina. En primer lugar vuelvo al cuerpo del simbólico, que no hay que entender como ninguna metáfora. La prueba está en que solo él aísla al cuerpo tomado en sentido ingenuo, es decir aquel  cuyo ser se sostiene en él, no sabe que es el lenguaje el que se lo discierne, hasta el punto que no existiría sino pudiera hablar. El primer cuerpo hace al segundo por incorporarse allí. De donde lo incorporal  que sigue marcando al primero, después de su incorporación. Hagamos justicia a los estoicos por haber sabido, con este término: lo incorporal, firmar que el simbólico sostiene al cuerpo… Corpse   queda, el cuerpo que habitaba la palabra, que el lenguaje corpsifiait ,  no se convierte en carroña…[Corpse, término inglés, “cadáver” cercano al francés: corps; luego Lacan produce un nuevo verbo: corpsifiait]

Carlos Faig llamó la atención sobre este párrafo pues allí se juega una cuestión respecto de Saussure y el lenguaje de los estoicos (Cfr, Scilicet, 2/3, p.61, Seuil, Paris, 1970). Si,  la frase tiene complicaciones pues toma partido por reconocer un Saussure  que sería parte de la herencia estoica. Tomando nota de esa observación, solo cito esa frase para subrayar la introducción de un tema nodal del estoicismo, el incorporal junto con uno de sus efectos: un simbólico modificado que sostiene al corpsifiait. Ya el simbólico no será el sostenido por la cadena significante  de la lingüística de un Ferdinand de Saussure. Recordemos que para los estoicos “lo que existe es cuerpo“, no separaban cuerpo y alma. El neologismo corpsifiait, quizás sea, un significante nuevo, como tal no puede remitirse a sus orígenes pues antes no estaba.

Añado una cuestión, un insignificante detalle ubicado por Mayette Viltard:

Cuando Ferdinand de Saussure introduce en su curso los términos de “significante” y “significado” en la teoría del signo, no tiene en cuenta, de acuerdo a lo que se conoce por las Fuentes Manuscritas del Curso, la teoría estoica del signo (junto a otros, significante y significado, están considerados como términos nuevos). No reconocen su deuda respecto a los estoicos, hasta el punto que numerosos discípulos y lectores le atribuyen esta invención (Hablar a los muros. Observaciones sobre la materialidad del Signo, Litoral, 18/19, 1995: pp. 51-95)

Viltard  subraya que Saussure  no habría tomado en cuenta algo, seguido por algunos de sus lectores  que “No reconocen su deuda respecto de los estoicos”. Entre quienes sí reconocen esa herencia está R. Jakobson, Foucault, Robbins; es un tema en debate (Cfr.: “Antigüedad” y “novedad” del significante saussuriano, Luis E. Behares, Cad.Est.Ling., Campinas, 52(1): 75-90, Jan./Jun. 2010) Lacan  reconoce ese componente estoico, lo toma como un camino del lenguaje que ¿Será el sostén de “nuestro” inconsciente? ¿Saussure será el mismo con o sin su filiación estoica?

Un simbólico incorporal ¿corpsifiait?

Los estoicos fueron vueltos a leer en Europa a mediados del siglo XVIII, a partir de 1870, cuando el paradigma de Platón estaba implantado como siendo la única razón. Cercanos a esas fechas de aparición de los estoicos se presentan los textos del crítico de arte Giovanni Morelli (1890), de Arthur Conan Doyle  inventor de Sherlock Holmes (1887), Lewis Carol al dar vida a su Alicia en el país de las maravillas (1867); Alicia a través del espejo (1872) y  Sigmund Freud inventado el psicoanálisis tomando el método de Morelli y Doyle (1899). En esos textos aparece el signo como un detalle insignificante.

Émil Bréhier en La teoría de los incorporales en el estoicismo antiguo precisa varias cuestiones surgidas de las parcelas estoicas: Los Estoicos…, quieren ver en los cuerpos las únicas realidades, lo que actúa y lo que padece. Su física reproduce, mediante una especie de ritmo, la de los físicos anteriores a Sócrates, mientras que después de ellos, en Alejandría renacerá el idealismo platónico que expulsa cualquier otro modo de actividad que la de un ser inteligible.

Y luego ubica una cuestión crucial formulada por el estoicismo: Todo lo que existe es cuerpo.

El cuerpo del analista está afectado (Cfr. José Attal, op.cit) El lenguaje, los cuerpos sostenidos por ese lenguaje quedaron sometidos por primera vez a una búsqueda desprejuiciada, que excluía la intervención divina. Tan decisiva mutación caracterizó la cultura de la ciudad, aún hoy somos sus herederos. Parafraseamos a Carlo Ginzburg (Indicios. Raíces de un paradigma de inferencias indiciales). Menos obvio es el hecho de que en ese cambio ocupo un  papel preponderante un paradigma definible como sintomático que definió sus métodos reflexionando sobre esa noción  al registrar atentamente con minuciosidad “todos” los signos o huellas insignificantes. Afirmaban  que así sería posible elaborar "historias" precisas de padecimientos “individuales”: la enfermedad es, de por sí, inaferrable.

En ese romper la transparencia de la realidad “objetiva” se desplegó el vasto territorio del saber conjetural que incluía entre sus practicantes a los alfareros, los carpinteros, los marinos, los cazadores, los pescadores, las mujeres… Este paradigma permaneció implícito y avasallado por el prestigioso, socialmente más elevado, modelo de conocimiento elaborado por Platón. El acto decisivo fue el surgimiento de un paradigma científico, basado en la física galileana, si bien se reveló más duradero que esta última.

Resulta claro, prosigue Ginzburg, que el grupo de disciplinas indiciales no encuentre en modo alguno un lugar en los criterios de cientificidad deducible del paradigma galileano. Lo que Ginzburg llama “la ciencia galileana” hizo suya una máxima escolástica: de lo individual no se puede hablar. Ese paradigma científico afecta un aspecto de la presencia de los textos orales de Jacques Lacan ¿Cómo? El empleo de la matemática   y   del   método   experimental,   en   efecto,   implican   respectivamente   la cuantificación y la reiterabilidad de los fenómenos…Se empezó por considerar no pertinentes al texto todos los elementos vinculados con la oralidad y la gestualidad; después, se siguió igual  criterio  con  los  elementos  relacionados  con el  aspecto material  de la  escritura.  El resultado de esta doble operación fue la paulatina desmaterialización del texto, depurado de toda incidencia subjetiva como sería el caso de la decisiva función que cumple la entonación en un seminario oral, o bien la caligrafía en la poesía china. Es una buena descripción de muchas versiones de los seminarios orales de Jacques Lacan.

El lenguaje no es la lingüística. La cuestión está en el detalle, decía Cantinflas; los detalles como los signos transportan o están a la espera de un significante que los lleve ante otros signos.  El signo de un “error” al escribir Lacan una formalización  “canónica” y luego convertida en “conceptual” o la bienvenida al lenguaje de los estoicos, el signo  organizado lejos del paradigma cartesiano que orienta la lingüística de Ferdinand de Saussure. Se oyen ruidos de rotas cadenas ¡Adiós a la cadena significante! ¡¿Y nosotros que la queremos tanto?!

[Nota: Seguiremos desplegando algunas otras cuestiones desatadas por esta cuestión, en particular, respecto del sujeto (S). Estas líneas fueron posibles al tomar apoyo en elaboraciones efectuadas: En diversos números de la revista “Artefacto”, una revista de la elp que se editó en México; en Opacidades, revista que se edita en Buenos Aires, Argentina; revista artefactos, una revista de la elp.

En textos de Jean Allouch- ver sus objeciones a los discursos ante el tema del amor; Guy Le Gaufey, su texto respecto del sujeto; François Dachet, Los primeros pasos (no)...del padre simbólico o; Mayette Viltard, Hablar a los muros; ”Volverse el color de los muertos”….; José Attal, El punto de eversión de Lacan. Creación/disolución (en artefactos artefactos,3); Claude Mercier, La intimidad de los diagramas(artefactos,3). Y los libros de José Attal; La no excomunión de Jacques Lacan…y El pase….la tercera proposición de octubre de Jacques Lacan. Los aciertos corresponden a los textos citados…    


[i] Shibbólet, significa la corriente de agua. Un shibbólet es una suerte de  « ¡Abrete Sésamo!», una palabra de acceso, permite pasar. Según la Biblia le decían: «¡Di Shibbólet!» y si pronunciaba «Sibolet» -porque no podían pronunciar correctamente- lo tomaban y lo degollaban en el vado del Jordán. Cuarenta y dos mil hombres de Efraín fueron muertos ese día.  (cfr: Biblia, Libro de los Jueces, capítulo 12, verso 6)


Comentarios

  1. Muchas Gracias, Alberto por permitirnos acceder a este testimonio. Me quedo reflexionando sobre la importancia de trabajar sobre el estallido del modelo.., para poder pensar en la mutación del psicoanalista y la reinvención del psicoanálisis.Los psicoanalistas por venir serán diferentes a sus mayores !!!! qué gran frase y qué interesante para imaginar el futuro del psicoanálisis!.
    Marité Colovini

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  2. Marite: te agradezco tu comentario, y que te parece si comenzamos a mutar y hacemos alguna actividad abierta con estos temas ¿Qué te parece? Una en Rosario y otra en Buenos Aires.
    Saludos

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  3. Alberto: Acabo de leer tu texto "Adiós a la cadena significante. ¡¿Y nosotros que la queremos tanto?!". Creo que podemos ir despejando varias cuestiones a partir de leer, en el sentido en que Lacan plantea leer a Freud.....leer reflexionando sobre lo que produce el texto como acontecimiento....
    El Iconsciente freudiano y el nuestro, capítulo del sem XI, ubica una diferencia fundamental, que muchas veces queda olvidada...o rechazada. Esa diferencia impacta sobre el modo de practicar el psicoanálisis. O no, si se la rechaza.La retoma que Lacan hace sobre el signo, luego de haberlo diferenciado del significante, es fundamental ! Por ejemplo...para situar lo que llamamos "la clínica psicoanalítica".
    Supongo que éstos temas serán los que podremos desplegar en una actividad común.....
    Acepto el convite para el próximo año....trabajemos sobre esos "detalles"...y veamos que se produce en nosotros....
    Saludos, Marité

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  4. Marité: siguiendo al signo, la cuestión está en los detalle , entonces avancemos en hacer algo el año próximo en ambas ciudades.¡Felices Fiestas! ¡Feliz Año Nuevo! para vos y los tuyos

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  5. Comentario enviado por María Gutiérrez Zuñiga:Por si las dudas, se lo envío por este medio.

    Agradezco su texto por lo que permite contextualizar, referenciar, situar y contar con pistas para seguir ciertos movimientos doctrinarios en el psicoanálisis que, como de algún modo lo dice usted, de entrada parecen dejarnos a la intemperie, sí nos dejan a la intemperie, pero no solos ni sin piso alguno donde pisar e intentar avanzar con las dudas y las preguntas. Lo cual me lleva a manifestar mi interés por establecer un espacio para trabajar esas cuestiones con usted.

    Dos cuestiones solamente en este momento: ¿el término o neologismo “corpsifiait” apunta a la cuestión del cuerpo hablante? ¿Qué referencia tiene la partícula “fiait”?

    Y, finalmente, sólo quería mencionar a propósito del texto al que se le arrebata su materialidad y corporalidad, un pequeño hallazgo que me ocurrió casualmente: enterarme que en la raíz etimológica de la palabra texto, está “tejido, tejer”, que mete el cuerpo, que reintroduce el “hacer”, hacer nudos, que son inacabados, transitorios, que pueden rehacerse y cambiar como el río, o como todo lo construido por lo humano.

    Gracias nuevamente y un cordial saludo.

    María Gutiérrez

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