viernes, 22 de mayo de 2015

El pase: ¿tiene consecuencias en la experiencia del análisis? ¿Cuáles? @sladogna


El pase: ¿tiene consecuencias en la experiencia del análisis? ¿Cuáles?
Diálogos, debates, objeciones…  *
*Alberto Sladogna, un miembro de la elp.

Apertura: José Attal despejó el pase de la experiencia del análisis, al mismo tiempo, en un tiempo transversal, cuántico, permite desplegar incidencias que amplían los horizontes de las multiplicidades de la experiencia sin el corsé teórico de la cadena significante ¿Qué ocurre cuando el cuerpo del analista es afectado? Para un análisis que ha mutado el estrafalario concepto de  neutralidad hacia la afección corporal ¿Qué consecuencias trae aparejado ese paso a otro territorio? 

En Sherlock –serie británica transmitida por Netflix- se muestra un componente de la abducción corporal como siendo el diagrama que produce intervenciones reales, no se trata de intervenciones en el real. Se requiere observar, escuchar el cuerpo de Sherlock en el momento en que es tomado por la abducción, diagrama borromeo corporal en tiempo transversal.

lunes, 18 de mayo de 2015

Tiempo lógico transversal, ¿tiempo cuántico? ¿cuarta dimensión?


Lacan procedió a dar por acabados una serie de conceptos afectados de la unilateralidad del simbólico como supuesto non plus ultra, allí corta la continuidad  de su "enseñanza". En 1973/1974 su tiempo lógico -ver su artículo en Escritos I- tiene que  modificarse, ya no será más lineal sino de saltos por actos, será un tiempo transversal ¿...? Quizás la cuántica algo nos dice al respecto        
          

lunes, 11 de mayo de 2015

“narcobloqueos” y… reterritorializaciones por María Gutiérrez





narcobloqueos” y… reterritorializaciones por María Gutiérrez, Guadalajara, Jalisco, México, 6/05/2015

El pasado 1 de mayo tal vez podría valer la pena dejarlo aparecer en la memoria de los jaliscienses como una jornada de francos contrastes que, a posteriori siguen definiendo sus contornos y efectos. Era un día festivo y de asueto para la mayoría, pero comenzó con la siniestra invasión de “narcobloqueos” (entrecomillo ese término compuesto porque aún no sé exactamente lo que eso implica u oculta y pretende bloquear, y porque finalmente forma parte de un lenguaje que me niego a naturalizar) en la vivencia de nuestro espacio existencial cotidiano, resultado de lo que recién sabíamos a través de las noticias mediáticas y los avisos de nuestros amigos y seres queridos; pero también producto del encuentro material con la destrucción provocada por esas quemas enormes de máquinas, vehículos del transporte en rutas urbanas y carreteras del estado…
Sin embargo, los contrastes que refiero fueron desplegándose al paso de las horas y de los días. Ese mismo primero de mayo, cuando quedaba todavía un poco de luz de la tarde, decidí salir a caminar por la colonia en que habito, y tomar el camino del camellón de Aurelio Ortega, en Zapopan. Me sorprendí por lo que ahí encontré: muchos adultos, adolescentes y niños que, entre perros y bicicletas, movidos por algo similar, se habían negado a perderse del paseo animado y del juego bajo las jacarandas, en esa noche aún joven de primavera. Ese camellón era entonces otro territorio, muy diferente de aquél que dieron cuenta y pintaron las malas noticias, no sólo porque afortunada y geográficamente no había coincidido con las zonas y puntos del “bloqueo por el narco”, sino sobre todo porque, a pesar del resabio de miedo que dejaban los recientes acontecimientos, ahí la gente reunida hacía otra cosa, y de esa manera, conformaba otro lugar, -uno mejor, por cierto-.
Algo en este mismo sentido parece entreverse en los relatos de múltiples voces que se acercan, sin ocultar cierto dejo de contento en el rostro: al atardecer de ese mismo día, salieron a las calles con sus parejas o hijos, y se dirigieron a las plazas y los lugares públicos. También se es
cucha hablar a quienes, “aprovechando el puente” mantuvieron sus planes de viajar por carretera, y ante la advertencia o la presencia de los bloqueos en su camino, se armaron de precaución y de paciencia, tomaron rutas alternas en lo posible,  modificaron parcialmente tiempos y destinos, y finalmente también regresaron con bien.
Hay que decir de estas simples y contrastantes crónicas de experiencia frente a los hechos de los “narcobloqueos”, que ciertamente no se trataba de actos incautos, al margen de la ética del cuidado de sí, de la que M. Foucault habló en los últimos tiempos de su investigación. Sin duda eran situaciones nuevas, casi inéditas a las que se les hacía frente también de forma inédita, como se podía, porque las alertas de seguridad y recomendaciones oficiales pueden ser sólo una entre otras orientaciones posibles, y realmente no permiten resolver la vida. Antes bien, todo lo contrario: en estos actos se trataba del ocuparse de sí, de lo y de los que se quiere e importan, de sostener una forma de libertad y de resistencia, y así producir una relación diferente en los juegos de la verdad y el poder que hoy operan en nuestro país, y fuera de él... Porque, como Deleuze y Guattari además han permitido verlo, un gesto, un movimiento que afirma “aquí estoy, aquí soy” como parte de una trayectoria de existencia, no sólo desbloquea y abre caminos, sino que transforma y crea territorios de vida.

                                                                             Guadalajara, Jal., 6 de mayo de 2015.
                                                                                               María Gutiérrez Zúñiga.

     

Henry Ey le escribe a Lacan ante fundación

Lacan es excluído de la Société Française de Psychanalyse, en 1964, por exigencia de la I.P.A. Por lo que debe abandonar el anfiteatro de Sainte Anne en donde se desarrollaba su seminario. En este contexto  funda  l’Ecole Française de Psychanalyse, que se transformará rápidamente en l’Ecole Freudienne de Paris. Por esto es que  solicita el apoyo de Henri Ey y lo invita a integrar esta escuela.  La traducción que sigue, es  el último  borrador, de  dos, de la carta enviada a Lacan, ya publicada por Roudinesco o Clervoy*. 
En el margen cree útil visitar o re-visitar estas letras porque de ellas se desprende el espíritu abierto de Lacan y, de igual modo, cómo concebía el psicoanálisis Henry Ey, en las antípodas de nuestro discurso. 
Violeta Atadía, editora. [Estimada Violeta Atadía: conviene detenerse pues Lacan no compartía tu opinión sobre Henry Ey , fue a él a quién le solicitó hacerse cargo de la dirección de esa escuela. AS

“Mi querido Jacques,
De regreso de mis vacaciones encuentro, Rue Delambre, el acta y las notas adjuntas de las cuales me habías hablado.
Como te dije, no puedo mas que aplaudir la fundación de esta escuela que debe cuestionar no solamente los fundamentos del psicoanálisis, sino los problemas prácticos espinosos que plantea su ejercicio. Pero si aplaudo el ejemplo de coraje que así brindas, no es sin reservas; ya que, falto de poder romper con el psicoanálisis laico, temo que te pierdas. No podrás, creo – en el estado actual de las cosas y de las gentes – conservar la libertad de pensamiento y de crítica de un Psicoanálisis que, en su intento de escapar a la feudalidad médica, no pueda hacer otra cosa que constituir una religión, con sus ritos, sus dogmas y su liturgia. El Psicoanálisis no puede crecer que por lo que fue originariamente y por lo que es en el fondo, un método psicoterápico de liberación del hombre encadenado al discurso del otro. Toda la cuestión es de saber cómo la formación y el arte del Psicoanálisis pueden y deben ser integrados a las normas de la medicina; de la medicina en tanto y en cuanto ésta no consiste solamente en la intervención quirúrgica o la prescripción de medicamentos.
Si me hubieras pedido consejo antes de tomar el partido de fundar tu Escuela y por las razones que te he expuesto cuando me informaste de este hecho, hubiese tratado de disuadirte ubicándome solamente sobre el plano afectuoso que te porto. ¿Qué puedes ganar a fundar una escuela sobre bases jurídico-administrativas fatalmente precarias, mientras que tu escuela existe en su más brillante realidad? Una escuela está constituida cuando un Maestro enseña libremente a sus alumnos libres. Una escuela no es una institución; no se funda en su eficacia sino en el prestigio de su Maestro.
La amistad que nos une, y a la cual tú lo sabes, le he sido siempre fiel, está fundada precisamente en la total libertad de movimientos, cuando cada uno de nosotros ha tratado de ser los que somos el uno y el otro, es decir alguien. Nadie, y tú y yo menos que ninguno, podría ganar a esta dualidad que entre nosotros excluye todo duelo, que si desaparece un día podría destruirnos. No me puedes pedir eso del mismo modo que yo no te lo puedo pedir; y es por eso que es solamente en el plano de nuestra afección y de nuestra estima recíproca que, pienso, entendemos mantenernos…
Una vez dicho lo cual, no faltaré cuando regrese de México a donde voy dentro de algunas semanas, de precisar la situación contigo, si deseas hablarme y en cierto modo de confortar nuestra independencia, y quizás de hacerlo de un modo menos público si ves la necesidad”.

*Archives Henri Ey, Banyuls-dels-Aspres. Traducción Eduardo T. Mahieu.

¿Donde está el real de cada desaparecid@¿Cómo afecta nuestros cuerpos? Alberto Sladogna




¿Dónde están l@s desaparecidos? Están en nuestros cuerpos, en la suela de nuestros zapatos, allí no se los ve , allí están. 

El real tiene la propiedad de llevar su lugar pegado a la suela de sus zapatos. Por mucho que revuelvas el real, no es menos cierto que nuestros cuerpos estarán en el mismo lugar ... en su lugar de pedazos. Jacques Lacan, 28/11/1956

Decir II por Rubén Quepfert



André Bretón  sostenía que “no será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación”. Cuando alguien, sea quien sea hace poesía, no habla de la poesía, la hace, aquí un poema de Ruben Quepfert, convendría para el análisis recuperar la distinción entre las palabras y el hacer.
Decir II

Mordido por la perra lengua
en el aljibe de calandrias del lenguaje
justo allí, en el punto visceral del verbo herido
en la textura del hablaje
o tajo, donde asolan las palabras
cuando asoman
e intentan advenir desde la punta de la lengua
de tu ausencia. Espero en esa esquina.
Suspiro de la voz, tu nombre
es un silencio que masculla, ahí
y sólo ahí
respiro y digo

                                                            Rubén Quepfert

                                                                                                    2014