viernes, 22 de agosto de 2014

Lacan "robó"la sensibilidad a las mujeres


Al leer los seminarios de Lacan desde el último hacia el primero, aquí y allá aparecen los diagramas de nudos borromeos. Esos nudos están en las diversas culturas, se les llama en mucho tejido o arte de la cestería, lo practican las sensibles mujeres sensibles ¿Lacan las "robo" la topología del nudo a las mujeres? ¿A qué se debe que está siendo aplastada la sensibilidad de las mujeres?

             

sábado, 16 de agosto de 2014

Anónima. Una mujer en Berlín


En la revista Artefactos,5, una revista de la elp, se publicó un texto de un antropólogo anarquista, así se define él, Alexandre Soucaille: Una mujer en Berlín. el conocimiento y la superviviencia. Ustedes pueden hojear su texto aquí en este blog donde se ha subido fragmentos de los artículos de artefactos,5, incluido el texto de Soucaille.

El artículo de Soucaille extrae consecuencias del libro que dio lugar a la película. El librofue llevado al cine en la película alemana del 2008  "Anónima. Una mujer en Berlín". el filme muestra como la Segunda guerra mundial al destruir vídas lo hacia al mismo tiempo que destruía las formas humanas de varias prácticas, entre ellas el amor, la erótica, el cuerpo, las formas de ser mujer y de ser hombre. Además, indica como la erótica en el cuerpo de  algunas mujeres es un acto de amor para resistir y hacer frente en las peores condiciones a la barbarie civilizada que se instaló en nuestras vidas al fin de la segunda guerra mundial. La película se la puede  ver subtitulada e íntegra en youtube, mientras tanto aquí les dejo su trailer.

           

jueves, 14 de agosto de 2014

Walter Benjamin, El poderío del camino* por Walter Benajmin


(Texto escrito por Walter Benjamin , en 1920, leerlo hoy le da más actualidad)
El que ama no sólo siente apego por los errores de la amada, por los tics y las debilidades de una mujer: las arrugas en el rostro y los lunares, los vestidos gastados y un andar torcido lo unen a ella de manera mucho más duradera e inflexible que cualquier belleza. Hace tiempo que se sabe esto. ¿Y por qué? Si es verdad la teoría que dice que la sensación no anida en la cabeza, que nosotros no sentimos una ventana, una nube o un árbol en el cerebro, sino más bien en el lugar en el que los vemos, entonces también al mirar a la amada estamos fuera de nosotros mismos. Pero atormentadamente tensos y hechizados, en este caso. Encandilada, la sensación revolotea como una bandada de pájaros en el brillo de la mujer. Y así como los pájaros buscan resguardo en los frondosos escondites del árbol, las sensaciones huyen hacia las arrugas sombrías, los gestos desgarbados y las máculas imperceptibles del cuerpo amado, donde se agazapan protegidas en la guarida. Y ninguno que pase por delante adivinará que precisamente aquí, en lo deficiente, en lo reprochable, anida el flechazo de la exaltación amorosa del admirador.

Amor y viaje

En un amor, la mayoría busca una patria eterna. Otros, muy pocos, el viaje eterno. Estos últimos son melancólicos, que deben rehuir el contacto con la madre tierra. Buscan a quien mantenga alejada de ellos la melancolía de la patria. A ése le son fieles.

Sombra de la amada

Se está junto a una mujer que uno ama, se habla con ella. Luego, semanas o meses más tarde, ya separado de ella, se acuerda uno de qué trataba aquella conversación. Y ahí está ahora el tema, banal, estridente, poco profundo, y uno reconoce: sólo ella, que por amor se inclinó profundamente sobre el tema, le otorgó sombra y lo protegió de nosotros, de modo que el pensamiento pudiera vivir en todos los pliegues y en todos los rincones, como un relieve. Cuando estamos solos, ahora, yace llano, sin consuelo ni sombra, a la luz de nuestro conocimiento.

“Apto para niños”

Es tonto cavilar pedantemente sobre la fabricación de objetos (material visual, juguetes o libros) que sean aptos para niños. Desde la Ilustración, ésta es una de las especulaciones más enmohecidas de los pedagogos. Su afición por la psicología les impide advertir que la tierra está llena de los más incomparables objetos de atención y uso para chicos. Y de los más determinados. Pues los niños se inclinan especialmente por visitar cualquier lugar de trabajo en donde sea visible el accionar sobre las cosas. Sienten una atracción irresistible por los desechos que generan la construcción, el trabajo en el jardín o en la casa, la costura y la carpintería. En estos productos residuales reconocen el rostro que el mundo de los objetos les muestra a ellos y sólo a ellos. Con estos desechos, en el juego, no reproducen las obras de los adultos, sino que ponen en nueva e inesperada relación materiales heterogéneos. De este modo los niños construyen por sí mismos su mundo objetual, uno pequeño dentro del grande. Habría que tener presentes las normas de este pequeño mundo cuando se quiera hacer algo deliberadamente para niños.

De joven

Como quien hace en la barra fija una gran voltereta, de joven uno mismo hace rodar la rueda de la fortuna, en la que tarde o temprano sale el gran premio. Pues sólo aquello que ya sabíamos o hacíamos a los quince años constituye algún día nuestro atractivo. Y por eso hay algo que nunca se puede reparar: no haberse escapado de los padres. De las cuarenta y ocho horas de quedar a la deriva durante esos años confluye, como en una solución cáustica, el cristal de la felicidad de la vida.

Follaje

¿Qué es lo que en la vida se soluciona? Las preguntas de la vida vivida, ¿no permanecen, atrás, como un follaje que nos impidió la visión? Casi ni se nos ocurre talarlo, ni siquiera clarearlo. Seguimos avanzando, lo dejamos a nuestras espaldas y, si bien desde lejos se lo puede abarcar, queda confuso, vago y tanto más enigmáticamente embrollado.

Asco

La sensación dominante en el asco a los animales es el miedo a que nos reconozcan cuando los tocamos. Lo que se espanta en lo profundo del hombre es la oscura conciencia de que en él vive algo tan poco ajeno para el animal asqueroso que éste podría reconocerlo. Todo asco es originalmente asco al contacto. A esta sensación el dominio sólo logra pasarla por alto con gesto esporádico y desbordante: abrazará fuerte lo asqueroso, lo comerá, mientras que la zona del más leve roce epidérmico sigue siendo tabú. Sólo así puede satisfacerse la paradoja de la exigencia moral que demanda de las personas la superación y al mismo tiempo el cultivo más sutil de la sensación de asco. No tiene permitido negar su parentesco bestial con la criatura a cuya llamada responde con asco: debe convertirse en su amo.

Poderío

La fuerza de una carretera es distinta si uno anda por ella o la sobrevuela con un aeroplano. También la fuerza de un texto es diferente si se lo lee o se lo copia. El que vuela sólo ve cómo la carretera atraviesa el paisaje, la ve rodar según las mismas leyes que el terreno que está alrededor. Sólo el que anda por la ruta experimenta su poderío y cómo, de ese terreno que para el que vuela no es más que una planicie desenrollada, la carretera, con cada una de sus curvas, ordena salir lejanías, miradores, claros y perspectivas, como el llamado del comandante a los soldados que están en el frente. De la misma manera, sólo el texto copiado comanda el alma de quien se ocupa de él, mientras que el mero lector nunca conoce las nuevas vistas de su ser interior, tal como las abre el texto, esa ruta que atraviesa un bosque interno que vuelve una y otra vez a cerrarse sobre ella: porque el lector, en la zona aérea libre de la ensoñación, obedece al movimiento de su propio yo, mientras que el copista deja que lo comanden. Por eso es que la práctica china de reproducir libros era una garantía incomparable de cultura literaria, y la copia una llave a los enigmas de China.

Lucha de clases

La idea de la lucha de clases puede ser engañosa. No se trata de una prueba de fuerzas en la que se decide quién gana y quién pierde, un combate tras cuyo desenlace al victorioso le irá bien y al derrotado le irá mal. Pensar así significa disimular románticamente los hechos. Pues la burguesía puede ganar o perder en la lucha, pero permanece condenada a la extinción por sus contradicciones intrínsecas, que resultarán fatales en el transcurso de su desarrollo. La pregunta es sólo si se derrumbará por sí sola o por medio del proletariado. La respuesta decidirá la permanencia o el fin de un desarrollo cultural de tres mil años. Y si la abolición de la burguesía no se lleva a cabo hasta dentro de un lapso casi calculable del desarrollo económico y técnico, todo está perdido.

La ironía

Para los alemanes se ha perdido el más europeo de todos los bienes: esa ironía más o menos explícita con que la vida del individuo reclama desenvolverse de manera distinta de la existencia de la comunidad en la que ha ido a parar.

El burgués

Del tesoro de frases hechas en las que a diario se revela el estilo de vida del burgués alemán, esa fusión de estupidez y cobardía, resulta especialmente memorable la de la catástrofe inminente, según la cual “esto no puede seguir así”. La torpe fijación a conceptos de posesión de décadas anteriores le impide al hombre promedio percibir las estabilidades de tipo completamente novedoso que subyacen la situación actual. Puesto que se vio beneficiado por la relativa estabilidad de los años previos a la guerra, cree necesario considerar inestable cualquier situación que le signifique un desposeimiento. Pero las condiciones estables no necesitan ser condiciones agradables, y ya antes de la guerra había capas para las que las condiciones de estabilidad eran una estable miseria. La decadencia no es para nada menos estable ni menos sorprendente que el auge.

Amanecer

Quien contempla la salida del sol despierto y vestido, por ejemplo durante una caminata, conserva durante el día, ante todos los demás, la soberanía del que lleva una corona invisible; y a quien el amanecer lo toma trabajando le parece, al mediodía, como si él mismo se hubiese puesto la corona.

El pasado

Sólo quien supiera observar su propio pasado como un engendro de la obligación y la necesidad estaría capacitado para hacerlo valer al máximo en cada presente. Pues lo que uno ha vivido es comparable, en el mejor de los casos, a la bella estatua a la que le quebraron todos los miembros en los transportes y que ahora no ofrece más que el valioso bloque a partir del cual se ha de esculpir la imagen de su futuro.

Dos muchachas

Estaba sentado por la noche en un banco, con fuertes dolores. En un banco de enfrente se sentaron dos muchachas. Parecían querer hablar en confianza y empezaron a susurrar. En las cercanías no había nadie más que yo, que no hubiera entendido su italiano por muy alto que lo hablaran. Ante este susurrar injustificado en un idioma para mí inaccesible, no pude reprimir la sensación de que se posaba sobre el sitio dolorido un refrescante vendaje.

Cósmica

Nada diferencia tanto al hombre antiguo del moderno como su entrega a una experiencia cósmica que el último casi no conoce. La caída de esta experiencia se anuncia ya en el florecimiento de la astronomía a principios de la edad moderna. La relación de los antiguos con el cosmos se desarrollaba de manera distinta: en el éxtasis. A fin de cuentas, el éxtasis es la experiencia en la que nos aseguramos lo más cercano y lo más lejano, y nunca lo uno sin lo otro. Sólo en comunidad puede el hombre comunicarse de manera extática con el cosmos. El error del hombre moderno está en tomar esta experiencia como algo intrascendente y dejarla a discreción del individuo como desvarío en bellas noches estrelladas.

Dominio

El dominio de la naturaleza, así enseñan los imperialistas, es el sentido de toda técnica. Pero, ¿quién podría tenerle confianza a un maestro golpeador, que declarara que el sentido de la educación es el dominio de los niños por parte de los adultos? ¿No es la educación ante todo el ordenamiento insoslayable de las relaciones entre las generaciones y por ende, si se quiere hablar de dominio, el dominio de las relaciones generacionales y no de los niños? Y así también la técnica no es dominio de la naturaleza, sino dominio de la relación entre naturaleza y humanidad.

La verdad

No hay nada más pobre que una verdad expresada tal como fue concebida. En esos casos, ponerla por escrito no llega a ser siquiera una mala fotografía. Además, la verdad se niega (como un niño o una mujer que no nos quieren) a mirar quieta, recta y cordial hacia la lente de la escritura. Lo que quiere es ser espantada de manera súbita, como con un golpe, ya sea que la asuste un tumulto, o música, o gritos pidiendo ayuda.

*Fragmentos de Calle de mano única, recientemente publicado en castellano por El Cuenco de Plata-




sábado, 9 de agosto de 2014

Georges Clooney con Lacan: Apantallar-apantalle


Jacques Lacan empleó durante varios años en sus seminarios orales y en textos escritos el concepto de apantallar, un término que tiene su espacio en la física cuántica. Lacan empleó el ´termino en el curso de su seminario oral de La lógica de la fantasía para desplegar las preguntas de un señor Ernest Kris que no asistía a los cafés pero si gustaba de verse reflejado en el espejo transparente de la vidriera de un restaurante, vidrios que sostenían el menú del establecimiento, en que al parecer a él les gustaba, le atraía un plato: los sesos frescos. Más tarde Lacan volvió a emplear el término el 9 de octubre de 1967 -famosa fecha de pase- tiempo después volvió a emplearla en el curso del seminario oral De un Otro a un atro  y por último, en tren de disolver su escuela, en el seminario, que algunos miembros de la elp llegaron a decretar como inexistente, el 10 de junio de 1980 en el seminario oral Dissolution , en la sesión donde anunciaba a sus alumnos y analizantes que salía hacia Caracas, Venezuela. Lacan le debío aclarar por las caras que veía que no se alejada para siempre ,sino que se trataba de un vaije. Es decir, esa sesión y ese empleo nos concierne pues él venía a ver en Caracas, Venezuela qué ocurría con los lacanos pues consideraba que a sus discípulos los formaba en su consultorio y en su seminario. Notar que Lacan no vacilaba en articular ambas actividades. Los "lacanos" de ayer y de hoy siguen haciendo trampas dicen que Lacan dijo "hacer pantalla", incluso algunos hoy sostienen que eso demostraría la posibilidad de leer textos  de Lacan en español pues el cuerpo del analista -Lacan en este caso- no hace pantalla (¡¡!!). Freud indicó con pertinencia que la función pantalla era para mostrar, hacer ver algo, no estaba al servicio de impedir algo al analizante. Quienes sostienen esa "traducción" no se dan cuenta de que el apantalle -mutación y devenir de la llamada"transferencia"- permite construir el análisis en otras lenguas, por ejemplo, puede ser el caso del español.

¿De dónde viene el termino español "apantallar /apantalle"?  Tuve la alegría de recibirlo, en el curso de un juego de tenis, de un físico cuántico de México, el Dr. Barrera, quien lleva varios años, varias décadas en la investigación en terrenos de la física cuántica. Así, él logró producir, quizás inventar, una pintura de protección portadora de nanos inmunizadores -partículas de nivel molecular, infinitamente pequeñas semejantes, muy cercanas a las medidas de órganos del cuerpo humano. Esas partículas se despliegan en la pintura, cuando hospitales o lavarropas reciben son pintados se impiden los contagios hospitalarios, pues los nanos combaten las bacterias, virus y los lavarropas desprenden las bacterias que son transportados por nuestras ropas.

Notar algo interesante: la física cuántica es una mutación de la física; ella se caracteriza, ni más ni menos, por introducir la subjetividad ¿Cómo? Se trata de algo "simple": el objeto estudiado al ser estudiado sufre las modificaciones que le impone aquella o aquel que lo estudia, no hay acceso directo al objeto sino por el intermedio de la modificación que el objeto sufre por el arribo del investigad@r. el conocimiento cuántico tiene un componente subjetivo: el objeto modificado por el solo hecho de ser estudiado.

El término apantalle da lugar a las invenciones, reinvenciones del análisis en diversas lenguas, dado que no hay apantalle universal y fuera de cada situación de apantalle, donde el apantallad@r y los apantallad@s son modificados en cada ocasión, no tienen , ese apantalle un historia previa, sino una historia por venir. Las prácticas y las teorías de Jacques Lacan fueron construidas en francés; las de Sigmund Freud en alemán ; las de Melanie Klein en alemán; las de Santiago Rámirez en español de México; las de Enrique Pichón-Riviere en español de Argentina... No hay análisis universal

Aquí una muestra del orden visual, del cine, del sonido y de la imagen donde aparece una práctica del apantalle. La presente nota es la re-escritura de una serie de intercambios que sobre el "apantalle" se mantuvo con José Attal en 1999-2001. José Attal localizó y desmontó el error de haber tratado a ese término como un "neologismo" pues era y es un término frecuente entre los físicos que practican la física cuántica desde hace varias décadas, y además, es un término coloquial del español de México y otros países. Al respecto se leerá con provecho: José Attal, El punto de eversión. Creación/disolución en artefactos, una revista de la elp, 3,2013. Se puede hacer la prueba del añejo y verán la cantidad de textos psicoanalíticos que toman a ese termino como "hacer pantalla" como un obstáculo a la transmisión, cuando se trata de lo contrario: hacer transmisión con el apantalle ¿A que se deberá que las mujeres tiene un saber practico, un saber hacer con el apantalle preciso y muy pertinente?

               

martes, 5 de agosto de 2014

Michel Foucault: Una introducción a una vida no fascista


Una introducción a la vida no fascista 
(Prefacio escrito en inglés por Michel Foucault para la edición estadounidense de El Anti-Edipo. Traducción y notas: Federico Yamamoto, texto localizado gracias a una mención efectuada por Paola Alejandra Ramírez González, miembro del taller de lecturas ¡Bienvenido Félix/z Guattari!)


Durante los años 1945-1965 (me estoy refiriendo a Europa), había una forma determinada de pensar correctamente, un estilo de discurso político determinado, y una ética del intelectual determinada. Uno tenía que estar familiarizado con Marx, y no dejar que los propios sueños se aparten demasiado de Freud. Y uno debía tratar los sistemas de signos –el significante– con el mayor de los respetos. Estos eran los tres requisitos que hacían aceptable la extraña ocupación de escribir y enunciar una cuota de verdad sobre uno mismo y sobre su tiempo.

Luego vinieron los breves, apasionados, jubilosos y enigmáticos cinco años. A las puertas de nuestro mundo, allí estaba Vietnam, por supuesto, y el primer gran golpe a los poderes establecidos. Pero aquí, al interior de nuestros muros, ¿qué era exactamente lo que estaba ocurriendo? ¿Una amalgama de políticas revolucionarias y antirrepresivas? ¿Una guerra librada en dos frentes: contra la explotación social y la represión psíquica? ¿Una oleada de libido modulada por la lucha de clases? Tal vez. En cualquier caso, fue esta interpretación dualística tan familiar la que se arrogó los eventos de aquellos años. El sueño que, entre la Primera Guerra Mundial y el fascismo, lanzó su hechizo sobre las partes más soñadoras de Europa –la Alemania de Wilhelm Reich, y la Francia de los surrealistas– había vuelto y prendido fuego la realidad misma: Marx y Freud en la misma luz incandescente.

¿Pero, fue realmente eso lo que ocurrió? ¿Se retomó el proyecto utópico de los treinta, esta vez a nivel de la práctica histórica? ¿O hubo, por el contrario, un movimiento hacia luchas políticas que ya no se conformaban al modelo prescrito por la tradición marxista? Hacia una experiencia y una tecnología del deseo que ya no eran freudianas. Es verdad que se levantaron las viejas pancartas, pero el combate viró y se expandió hacia nuevas zonas.

El Anti-Edipo muestra, primero que todo, cuánto terreno ha sido cubierto. Pero hace mucho más que eso. No pierde tiempo desacreditando viejos ídolos, aunque sí se divierte mucho con Freud. Lo más importante, nos motiva a ir más lejos.


Sería un error leer El Anti-Edipo como la nueva referencia teórica (ustedes saben, esa tan anunciada teoría que finalmente abarca todo, que por fin totaliza y nos devuelve la confianza, aquella que nos han dicho “necesitamos desesperadamente” en nuestros tiempos de dispersión y especialización en los que falta la “esperanza”). Uno no debe buscar una “filosofía” entre la extraordinaria profusión de nociones nuevas y conceptos sorpresa: El Anti-Edipo no es un Hegel relumbrón. Creo que El Anti-Edipo puede ser leído mejor como un “arte,” en el sentido implicado, por ejemplo, en el término “arte erótico.” Informado por las nociones aparentemente abstractas de multiplicidades, flujos, arreglos, conexiones, el análisis de la relación del deseo con la realidad y con la “máquina” capitalista brinda respuestas a preguntas concretas. Preguntas que no tienen tanto que ver con por qué esto o aquello, sino con cómo proceder. ¿Cómo introducir el deseo en el pensamiento, en el discurso, en la acción? ¿Cómo el deseo puede y debe desarrollar sus fuerzas dentro del dominio político y crecer en intensidad en el proceso de desbaratar el orden establecido? Ars erotica, ars theoretica, ars politica.

De ahí los tres adversarios afrontados por El Anti-Edipo. Tres adversarios que no tienen la misma fuerza, que representan grados distintos de peligro, y que el libro combate de maneras diferentes:

(1) Los ascetas políticos, los militantes tristes, los terroristas de la teoría, aquellos que quieren preservar el orden puro de la política y del discurso político. Burócratas de la revolución y funcionarios civiles de La Verdad.

(2) Los pobres técnicos del deseo—psicoanalistas y semiólogos de cada signo y síntoma—que quieren subyugar la multiplicidad del deseo a la ley doble de estructura y carencia.

(3) Por último pero no menos importante, el gran enemigo, el adversario estratégico es el fascismo (mientras que la oposición de El Anti-Edipo a los anteriores es más bien un compromiso táctico). Y no solamente el fascismo histórico, el fascismo de Hitler y Mussolini—que fue capaz de movilizar y utilizar tan efectivamente el deseo de las masas—sino también el fascismo en todos nosotros, en nuestra cabeza y en nuestra conducta cotidiana, el fascismo que nos hace amar al poder, desear aquello mismo que nos domina y nos explota.

Diría que El Anti-Edipo (y sus autores me perdonarán) es un libro de ética, el primer libro de ética escrito en Francia en mucho tiempo (tal vez eso explique por qué su éxito no estuvo limitado a una “audiencia” particular: ser anti-edípico se ha convertido en un estilo de vida, una manera de pensar y de vivir). ¿Cómo evitar ser fascista, aun (especialmente) cuando uno cree ser un militante revolucionario? ¿Cómo librar nuestros dichos y nuestros actos, nuestros corazones y nuestros placeres, del fascismo? ¿Cómo revelar y poner en evidencia el fascismo arraigado en nuestra conducta? Los moralistas cristianos buscaban las huellas de la carne alojadas en lo más profundo del alma. Deleuze y Guattari, por su parte, persiguen los rastros más tenues de fascismo en el cuerpo.

Ofreciendo un modesto tributo a San Francisco de Sales**, uno podría decir que El Anti-Edipo es una Introducción a la Vida No-Fascista.

Este arte de vivir contra toda forma de fascismo, ya sea actual o inminente, conlleva cierto número de principios esenciales que sintetizaría de la siguiente manera si fuera a hacer de este gran libro un manual o guía para la vida cotidiana:

• Libera la acción política de toda paranoia unitarista y totalizante.

• Desarrolla la acción, el pensamiento y los deseos por proliferación, yuxtaposición y disyunción, y no por subdivisión y jerarquización piramidal.

• Deja de creer en las viejas categorías de lo Negativo (ley, límite, castración, falta, carencia), que el pensamiento occidental sacralizó durante tanto tiempo como una forma del poder y un acceso a la realidad. Prefiere lo que es positivo y múltiple, diferencia en vez de uniformidad, flujos en vez de unidades, arreglos móviles en vez de sistemas. Cree que lo que es productivo no es sedentario sino nómade.

• No pienses que uno tiene que estar triste para ser militante, incluso si aquello contra lo que uno está luchando es abominable. Es la conexión del deseo con la realidad (y no su retirada hacia formas de representación) lo que posee fuerza revolucionaria.

• No utilices el pensamiento para fundamentar una práctica política en La Verdad; ni utilices la acción política para desacreditar, como mera especulación, una línea de pensamiento. Utiliza la práctica política como un intensificador del pensamiento, y el análisis como multiplicador de las formas y dominios para la intervención de la acción política.

• No le demandes a la política que restituya los “derechos” del individuo, tal como los ha definido la filosofía. El individuo es producto del poder. Lo que hace falta es “des-individualizar” por medio de la multiplicación y el desplazamiento, combinaciones diversas. El grupo no debe ser un lazo orgánico que une individuos jerarquizados, sino un constante generador de des-individualización.

• No te enamores del poder.

Incluso podría decirse que a Deleuze y Guattari les importa tan poco el poder que trataron de neutralizar los efectos de poder ligados a su propio discurso. De ahí los juegos y trampas desparramados a lo largo del libro, que hacen de su traducción una verdadera proeza. Pero no son las trampas tan familiares de la retórica: ésta se dedica a influenciar al lector sin que él sea consciente de la manipulación, y en última instancia a persuadirlo en contra de su voluntad. Las trampas del El Anti-Edipo son las del humor: tantas invitaciones para que uno se fastidie, para que deje el texto a un lado y se vaya dando un portazo. A menudo el libro lo lleva a uno a creer que todo es diversión y juegos, mientras algo esencial está ocurriendo, algo de extrema seriedad: la localización de todas las formas de fascismo, desde las más enormes que nos rodean y nos aplastan hasta las más diminutas que constituyen la tiránica amargura de nuestras vidas diarias.


Notas:

* Extraído de Anti-Œdipus. Capitalism and Schizophrenia, traducción del francés al inglés realizada por Robert Hurley, Mark Seem y Helen R. Lane, Minneapolis, University of Minessota Press, 1983, pp. 11-4. Este prefacio fue escrito por Foucault directamente en inglés.

** Sacerdote del s. xvii y obispo de Ginebra, conocido por su Introducción a la Vida Devota.

lunes, 14 de julio de 2014

Shlomo Sand, La invención de la tierra de Israel, subido por A.Sladogna


Presento este vídeo del historiador israelita Shlomo Sand  quien se atrevió a poner en tela de juicio un mito fundador de un Estado y de una política. Subo vídeo movido por el rechazo a los bombardeos que sufren los palestinos a manos del Estado de Israel y por las consecuencias desastrosas para ambos pueblos, atención escribo "pueblos" no escribí "Estados". Además hay un motivo más: vi en las redes mucho rechazo a las masacres que están en curso en esa zona del mundo, lo extraño fue que al preguntar si conocían el genocidio racista que se lleva a cabo en México so-pretexto de la guerra contra el narcotráfico, pre texto pues es una guerra contra los nacos pues son nacos y sus muertes no cuentan ¿Cómo es posible que haya una discriminación para mostrar una de las matanzas que vive la humanidad en desmedro de otra?

Respecto del análisis las formulaciones del historiador Shlomo Sand ponen en cuestión, permite interrogar los efectos del mito paterno propuesto por Sigmund Freud a partir del personaje de Moisés, así como los desplazamiento que intentó sobre ese tema ejercer Jacques Lacan. Aquí nos encontramos en un rizo constituido por la historia, los documentos, los mitos y la política de un Estado, entre otras cosas, temas que no se agotan con la explicación que trata de hacer descansar la construcción analítica del mito de Moisés en las fantasías, como si ellas no fuesen parte de la realidad y constructoras de la realidad. Aquí les dejo el vídeo y las preguntas: