lunes, 1 de septiembre de 2014

Humberto Maturana:Las emociones son el fundamento de todo hacer


En los setenta revolucionó a la ciencia con su concepto de autopoiesis. Luego remeció a los más tradicionales con su objetividad entre paréntesis. Y más tarde planteó que todo argumento racional se funda en premisas no racionales aceptadas desde la emoción. Humberto Maturana, el hombre detrás de estas afirmaciones, fue invitado al ciclo Diálogos Creativos el 4 de mayo, y fue entrevistado por el periodista César Pincheira.

Humberto Maturana es Doctor en Biología de la Universidad de Harvard. Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias en 1994 por su destacado aporte a la biología del conocimiento.

Además, es autor de diversos libros como De Máquinas y seres vivos, El árbol del conocimiento -ambos en colaboración con Francisco Varela- y Amor y juego, entre otros.

“Tápense el ojo izquierdo y miren con el derecho la cruz que está al medio. Luego muevan el papel y el punto negro desaparecerá”. Así comenzó Maturana la conversación con la gran cantidad de asistentes que se reunieron en el Hall del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA). Los ejemplos, y las láminas didácticas permitieron explicar en forma distendida sus planteamientos sobre conocer, la razón, los seres vivos y el amor.

- ¿Podría explicarnos su afirmación de que los seres humanos estamos imposibilitados para distinguir entre ilusión y percepción?

Si me toco la punta de la nariz con los dedos cruzados, se sienten dos puntitas. Pero si me veo en el espejo… ¿A quién le creo? ¿Al espejo o al tacto? Los seres vivos vivimos lo que vivimos como válido en el momento de vivirlo. La ilusión es una experiencia que uno vive como válida en el momento de vivirla e inválida desde otra experiencia que uno acepta. Al creerle al espejo, digo “esto es una ilusión” (porque veo una puntita, acepto lo que me muestra el espejo).

Con la percepción es lo mismo. La percepción y la ilusión son experiencias. La primera se valida con otra, y la segunda se invalida con otra.

En la experiencia misma no tenemos cómo distinguir entre ilusión y percepción.

- ¿Cómo diferencia el error y la mentira?

Supongamos que un niño dice algo, y un adulto le dice “eso no es así, estás mintiendo”. Pero el niño insiste diciendo “yo lo vi” ¿Qué le pasa al niño? El niño no está mintiendo, puede haberse equivocado, pero no mintió. Uno no sabe que está cometiendo un error cuando dice lo que dice. Cuando digo “me equivoqué” nace el error. La disculpa por el error pide al otro reconocimiento de honestidad. En cambio la mentira, uno sabe que está mintiendo. En el error no me equivoco porque quiero equivocarme…
Si castigamos el error, invitamos a mentir. Asi que por favor cuando alguien se equivoque y diga “disculpe, me equivoqué”, felicítenlo.

- ¿A qué se refiere con plantear a la cultura como red de conversación?

En esto aparece el tema del lenguaje. Usualmente uno piensa que el lenguaje es un sistema de comunicación sobre la realidad, sobre lo que existe allí. Una comunicación simbólica. Que el lenguaje nos permite hablar de lo que hay. Pero el lenguaje no puede ser eso porque no tenemos cómo hablar de aquello independiente de nosotros porque no sabemos, y esto no es una limitación. Uno descubre que con el lenguaje uno coordina sus conductas. Por ejemplo: salgo a la calle y quiero tomar un taxi, en una avenida de doble vía, pero todos vienen ocupados. Sin embargo al otro lado están desocupados, ¿qué hace uno? Quizás uno puede cruzar la calle, pero no se puede porque hay barreras, entonces uno ve que viene al otro lado un taxi desocupado. De repente se encuentra la mirada con el taxista y lo detengo con un gesto. Seguramente dará la vuelta y vendrá hacia acá. Pero si justo viene en mi dirección otro y lo tomo, el anterior taxista se molestará.

Lo que ha pasado con estos gestos -y que lo expresamos en el discurso-, es una operación mínima en el lenguaje. El lenguajear consiste en un fluir en el convivir en coordinaciones de coordinaciones de haceres. Lo coordinamos de tal manera que surge en la convivencia, en una manera consensual.
¿Qué quiere decir que uno entiende al otro? Que coordina las coordinaciones de haceres. Conversar es un fluir en coordinaciones de haceres y emociones.

Las culturas, las comunidades que constituyen una cultura, forman un espacio común, fundamental, de coordinaciones de coordinaciones de haceres y emociones, que es cerrado, que uno lo aprende cuando se incorpora y es miembro de la cultura y si no lo aprende no es miembro de la cultura. Las culturas son redes cerradas de conversaciones que uno aprende haciéndose miembro de ella, ya sea en la infancia o en algún otro momento.

- Usted plantea que el amor es la emoción que nos constituye como seres humanos ¿Cómo incide esta emoción en el surgimiento del lenguaje?

Yo me encontré con el tema del amor justamente en el tratar de entender cómo tiene que haber sido al comienzo, porque lo interesante es que el lenguaje comienza en un espacio en que no debe haber existido el lenguaje. Uno ve que toda la historia de la transformación del sistema nervioso tiene que ver con la convivencia, con el hacer cosas juntos. Entonces, lo que me di cuenta es que si es cierto que el lenguajear son coordinaciones de coordinaciones de haceres, para que eso pase hay que permanecer juntos. Y para estar juntos hay que disfrutar el estar juntos. La emoción que hace posible el origen del lenguaje es la que constituye la cercanía, ella es el amar. El amar tiene que ver con el ver, con el oír, con el estar presente.

- ¿Cómo podemos hacerle entender a la ciencia que el amor también es un camino para comprender?

Una persona es amorosa cuando se conduce de modo tal que a través de lo que él o ella hace el otro surge en su legitimidad en la convivencia con él o ella. Eso ocurre cuando no hay prejuicios, expectativas, exigencias en la relación. El otro tiene presencia, cuando es legítima su presencia, no se tiene que disculpar por ser. Si yo no respeto nunca lo voy a comprender…

El acto de la reflexión -la ciencia por ejemplo- requiere amar. Requiere este acto de moverse en las circunstancias, sin prejuicios, expectativas o exigencias. En el proceso de entender se requiere una cierta actitud para entender. Pero en el mundo actual aparece la competencia, la ambición, y allí surge esa negación aparente del amar.

Las emociones son el fundamento de todo hacer. Nunca se pueden separar. La comprensión no se da en la argumentación racional, si no en que yo acepte esa argumentación racional como válida, y eso depende de la emoción.

Por César Pincheira 


sábado, 30 de agosto de 2014

Lacan, Foucault, Deleuze,Guattari con pasión, no descafeinados:filme ¡Viva la libertá!


Ante el despliegue de un Lacan, de un Foucault, de un Deleuze y de un Guattari sin pasión, la pasión política concreta, es decir descafeinados, aparece ¡Viva la libertá! , filme italiano.Solo, creo, quizás me equivoque, solo el cine italiano puede hacer una película tan sutil, tan hermosa en que se teja la pasión, su ausencia-presencia, la locura ausente de la política y la posibilidad de hacer una política gracias a la locura: ¡Viva la libertá!, sugiero no dejar de verla.




             

jueves, 28 de agosto de 2014

Ricardo Rodríguez Ponte: una despedida


Una triste noticia: el fallecimiento de Ricardo Rodríguez Ponte,psicoanalista, un amigo, un cálido y fraternal amigo, las lágrimas corren por mis ojos al ver aparecer su imagen de alguien tan abierto, tan gentil y tan dedicado a compartir sin exclusiones su actividad: la construcción de los seminarios de Lacan en castellano. Estés donde estés ahí nos veremos mientras te tomas tu tiempo para seguir construyendo versiones de los seminarios orales de Lacan. Un abrazo muy fuerte. La ceremonia fúnebre se realizará el día de mañana viernes 29 de agosto del 2014 en Dorrego 626, CABA. Argentina

martes, 26 de agosto de 2014

La máquina de la plusvalía jurídica




Plusvalía jurídica, por Horacio González *

La maquinaria reproductora del capitalismo no existe sin un nuevo estilo de actuación performativa. La expresión “performativo” proviene, entre otras interpretaciones posibles, de la lingüística de las décadas pasadas, concepto posiblemente resumible en la fórmula del gran lingüista inglés John Austin, “hacer cosas con palabras”. Así decía Austin, quizá no calculando enteramente los alcances de estos dichos. Se trata ahora de producir valor a través de enunciados categorizados o fijados por el lenguaje jurídico: la plusvalía jurídica. Palabras encerradas en axiomas duros, golpes de martillo de ciertos jueces y simbolismos compulsivos que juegan y complementan el tiempo de las finanzas más abstractas. Estas son tiempo condensado, el “futuro” como una medida del tiempo; el tiempo como una forma esencial de la acumulación, el tiempo como lenguaje que obliga a aplazamientos que generan más tiempo, cumpliéndose así el dictamen de uno de los fundadores de la religiosidad amonedada del capitalismo, “the time is money”, pero ya en una escala semiológica, no del ingenuo realismo naturalista que le era contemporáneo a la tan estudiada ética protestante.

lunes, 25 de agosto de 2014

Canon musical, una banda de moebius


Aquí tenemos música para los ojos, los oídos que llegan al espíritu. Rebeca González R., hizo este hallazgo y aquí lo comparte con ustedes.
                                 
                           

sábado, 23 de agosto de 2014

Máquina corporal: Corte y construcción , ciencia fricción


CORTE Y CONSTRUCCION, Ciencia y fricción,  por Lohana Berkins

La modelo bosnia Andreja Pejic estuvo en boca de muchxs. La forma en la que su cirugía genital fue noticia es una oportunidad para pensar dónde están los límites entre los alcances del propio deseo y la producción en serie por parte de la industria de la cirugía.

En enero de 2011 Pejic modeló en París, tanto en la pasarela masculina como en la femenina, entró en la lista de los top 50 modelos masculinos más destacados y en la revista FHM como una de las mujeres más sexies del mundo. Jean-Paul Gautier la había lanzado al mundo, que festejaba o criticaba su androginia. Este mes expresó su decisión de cambiar su nombre y de manifestar su identidad femenina. En la prensa del mundo aparece la noticia narrada –comas más, comas menos– con estas palabras: “A pesar de que parecía una mujer no lo fue 100 % hasta que tomó la decisión de someterse a la operación de cambio de sexo, algo que quería hacer desde hace tiempo”. Cada vez que hablamos de lo que se llama “adecuación genital” de personas travestis o trans, dos vías para encararla se dibujan. Por un lado, la de la poliformía del deseo, es decir, del anhelo de tener un cuerpo según la autopercepción, la construcción de la identidad como derecho personalísimo, que, por supuesto, nosotras siempre hemos defendido. En la Ley de Identidad de Género ha quedado clara nuestra posición. Allí se le ha quitado a la construcción de la identidad todo aspecto patologizante, se incluyan cirugías o no. La segunda cuestión es preguntarse si estandarizar nuestros cuerpos en función de encajar en la binariedad hombre/mujer es realmente un deseo propio o una necesidad impuesta por las disciplinas médicas. ¿Dónde se centra la matriz de este tipo de operaciones? Cuando se habla de “cuerpo equivocado”, ¿quién establece lo que es el cuerpo correcto, la normalidad, la certeza? ¿Hasta dónde puedo y quiero acercarme a esa centralidad? ¿Quién delimita las fronteras del cuerpo de las mujeres y de lo femenino? A las travestis, además, se nos exige no sólo los atributos considerados como lo femenino, sino que esa corporalidad quede bien establecida. Si vamos a tener pecho, tiene que ser bien abundante. Del mismo modo, tantos fallos judiciales nos han marcado con la frase “piensa como mujer”. ¿Y cómo piensan las mujeres? Allí la operación es sacar la construcción social de lo que se cree que es ser una mujer y anclarlo en una cuestión biologicista. Sólo haciéndonos estas preguntas podemos empezar a confrontar con lo que la medicina considera verdad absoluta y tensionar con nuestros cuerpos esas teorías. No queremos ser enconsertadas en esos patrones. El capitalismo nos ha arrastrado a un estado tan perverso: si se observan los cuerpos de las chicas de la TV, parecen avatars. No sólo la técnica nos vende la posibilidad de parecer una Barbie sino incluso de superarla. No lo digo como juicio de valor contra las mujeres y las travestis que toman esas decisiones sino como un juicio contra la industria y la técnica que han superado los límites de la expresividad y de la humanidad. El punto es cómo se van perdiendo los límites entre la poliformía del deseo y la industria de la cirugía. Tener un cuerpo que coincida con los deseos y la autopercepción es una cosa; modificar alguna parte de mi cuerpo de manera violenta para encajar en el binomio es otra. Creo que muchas de nosotras no hubiéramos modificado nuestros cuerpos –tan ilegal e impulsivamente– si nos hubiésemos hecho antes estas preguntas. El cuerpo no sólo tiene una estética sino una funcionalidad y capacidad de goce. La otra gran pregunta que me hago sobre este tema, con la que vuelvo a Andreja Pejic para cerrar: ¿por qué estamos todos hablando de un hecho que sólo atañe a ella? Debatimos, escribimos y la privacidad de la sexualidad termina siendo pública. Otra vez se nos niega la posibilidad de construir un espacio propio, las decisiones sobre nuestras sexualidades e identidades deben construirse en lugares públicos. Otra vez colonizadas y obligadas a responder al eje androcentrista que todo el tiempo obliga a mostrar qué sos y qué te hacés. Y a normalizarte para no ser, como se diría en mi Salta, “ni chicha ni limonada”. A lo que respondo: yo mezclo la chicha con la limonada y me da un sabor exquisito.


viernes, 22 de agosto de 2014

Lacan "robó"la sensibilidad a las mujeres


Al leer los seminarios de Lacan desde el último hacia el primero, aquí y allá aparecen los diagramas de nudos borromeos. Esos nudos están en las diversas culturas, se les llama en mucho tejido o arte de la cestería, lo practican las sensibles mujeres sensibles ¿Lacan las "robo" la topología del nudo a las mujeres? ¿A qué se debe que está siendo aplastada la sensibilidad de las mujeres?